REGIDORES APRUEBAN CASTIGO CONTRA ACOSO CALLEJERO EN PUEBLA

Puebla, Pue.- El acoso callejero será ahora una falta administrativa que se sancionará con hasta 36 horas de arresto, o bien, multas económicas de hasta dos mil 450 pesos.

Los regidores de la Comisión de Gobernación del Ayuntamiento de Puebla aprobaron, por unanimidad, cambios al capítulo 9 del Código Reglamentario Municipal (Coremun) para integrar “acoso sexual en espacios públicos”.

Algunos de los actos que serán motivo de una multa son los manoseos, agresiones verbales, intento de violencia sexual, tomarles fotos sin su consentimiento y hasta eyaculaciones de hombres en frente de las mujeres.

A petición de la regidora del PRI, María Esther Gámez, se decidió que el tema no fuera exclusivo de mujeres sino también de hombres, quienes en ocasiones, son víctima de acoso.

Para que sea vigente, los miembros del Cabildo deberán votarlo. Se prevé que el próximo jueves sea la sesión en la que se debata la nueva reglamentación.

Tan sólo como una buena intención que no resolverá la violencia contra ellas, calificaron mujeres la iniciativa de imponer sanciones económicas y arresto de 36 horas a quienes cometan acoso callejero en la ciudad de Puebla.

Aunque el alcalde Luis Banck Serrato anunció que su propuesta tiene el doble propósito de sancionar y reeducar a quienes atentan contra las féminas para que no lo hagan más, para varias poblanas entrevistadas por El Sol de Puebla, esto difícilmente sucederá.

Y es que a decir de Karla, una joven de 19 años de edad, ha tenido que soportar faltas de respeto y tocamientos lascivos al caminar por la calle, viajando en el transporte público e incluso al ir acompañada de su papá y de su novio, para muchos las multas y privación temporal de la libertad no son motivos suficientes para controlar su comportamiento.

Algunos incluso, consideró, podrían percibir como un “reto” actuar contra una mujer y superar o burlar las sanciones que se prevén, “entonces no es la solución, porque hasta se les puede volver costumbre”, agregó.

Yamile Olvera, otra mujer que ha sido víctima de los piropos que más que halagar, incomodan, advirtió además que quienes salgan bien librados de la advertencia de multa o arresto, e incluso los que no, intenten hacerlo nuevamente “pero ahora con más saña”, agregó.

Ambas coincidieron también en que la iniciativa debe ser ejecutada por servidores públicos profesionales y capacitados para atender a las mujeres que deseen denunciar a sus agresores, pues opinaron que algunos policías municipales las han acosado, “porque hay policías que también acosan o que por ser la autoridad, puedan aprovecharse de la situación”, completó.

Asimismo resaltó que el procedimiento para señalar al acosador también debe ser sencillo y proteccionista, es decir que sea corto, sin tantos trámites burocráticos, ante mujeres y no descartó, anónimo, para evitar que ser doblemente victimizada o reducir el riesgo de represalias por parte del agresor.

Sobre esto, Sharon, otra chica estudiante de la licenciatura en derecho, añadió que debe haber protocolos claros, pues mencionó que tal y como se encuentra la propuesta del alcalde Banck Serrato hasta el momento, no hay manera de que una mujer pueda comprobar la agresión, de modo que incluso una acusación puede resultar contraproducente, “hasta te pueden contrademandar”, añadió.

En este sentido, sugirió ampliar la instalación de cámaras de videovigilancia en la ciudad, para que sus grabaciones puedan ser las pruebas que sustenten las acusaciones de las mujeres.

Y es que a decir de Verónica Arenas, quien ha sufrido más el acoso mediante su hermana menor de 19 años, sin procedimientos claros, las mujeres se arriesgan a ser descalificas por sus agresores.

MIRSHA Y SUZET SÍ CONFÍAN

De las mujeres entrevistadas por El Sol de Puebla, sólo Mirsha y Suzet, dos jóvenes de 22 años de edad, respectivamente, consideraron que tal iniciativa sí podría evitarles malos ratos al caminar por la calle.

Suzet quien cruzó la calle 10 Oriente-Poniente entre decenas de silbidos de los comerciantes ambulantes de la zona, dijo que quizá con la amenaza de multas y arrestos, serían menos los hombres que se atrevan a acosarla.

Algo similar opinó Mirsha, quien también confesó haber sufrido piropos y cuestionamientos invasivos, pues dijo que ante la posibilidad de que puedan ser denunciados, “ya lo pensarían dos veces”.a