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ARTESANOS BUSCAN NUEVOS MERCADOS


Redactado por: adriana bravo
julio 14, 2016 , a las 1:14 am

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Santa María Atzompa, Oax.- Ahora vendo por internet, ya nadie quiere venir a Oaxaca a arriesgarse con tanta protesta, dice sentando en su rueda de alfarero, Rolando Regino Porras.

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Rolando habita en el interior del domicilio marcando con el número 502, de la calle Hidalgo, en el taller de la célebre y bien recordada Dolores Porras, quien en los 80’s revolucionó la alfarería en este pueblo fundado entre el 500 y el 850, como una ciudad satélite deMonte Albán.

Rodeada de leyendas de lucha entre los guerreros mixtecos y zapotecos, el pueblo de los Valles Centrales guarda su gran tesoro, que es el barro y las creaciones mágicas que decenas de manos elaboran.

A inicios de este año, el mercado la Asunción estaba lleno, la gente llegaba e incluso cuando los turistas arribaban a la comunidad hacían paradas donde veían letreros que anuncianban la venta de piezas de barro, lo cual contribuía a la derrama económica, cuentan los alfareros.

Ahora, el fantasma de la crisis del 2006 regresó y extiende sobre el pueblo una desesperanza e incertidumbre por las ventas de este julio, mes en el cual se celebra la Guelaguetza.

En medio de este crudo escenario, Regino Porras, con agilidad mueve su pie derecho, mientras sus manos van moldeando una figura de barro. Pasan escasamente dos minutos y el pequeño jarroncito está listo.

De nuevo, vuelve sobre otra masa color gris, le agrega agua y repite la mecánica, ahora ha elaborado un macetero, pero dicha pieza también podría ser utilizada como un recipiente para frutas, aclara Rolando.

Aunque sean creaciones pequeñas, fáciles o habituales, hay que hacerlas con entusiasmo y mucha dedicación, asegura el artesano con tres décadas de experiencia.

Pero su emoción se estropea cuando recuerda el escenario actual de protestas, de hechos vandálicos y la venta que va en picada.

“No estamos ajenos, repercute enormemente; pelean derechos justos para ellos, pero nosotros como artesanos, salimos afectados, porque un turista no va a regresar a un lugar donde hay conflictos”, señala, mientras la mano derecha se la lleva a la cabeza para retirar el sudor que corre por su frente.

Al lado de la mesa donde trabaja está su esposa haciendo algunas labores de limpieza, quien con la cabeza asiente para respaldar las palabras de su marido.

“Una señora de Guadalajara asegura que ni porque le paguen el boleto viene a Oaxaca. Me dijo ‘aunque me diga tu gobierno que me regala el viaje a la Guelaguetza, no voy a ir’. Como artesanos, eso nos duele”, dice Rolando.

De tez morena, el alfarero porta un mandil para evitar salpicarse la playera que trae puesta, mientras sigue en su actividad, narra que ha buscado en la venta por internet el medio idóneo para comercializar su producto en estos tiempos de crisis.

Porras logró contactar a las personas “pero a veces ni los conozco, me piden piezas, me las pagan y se las mando, mas nunca nos conocemos”, añade.

La crisis ha transformado su taller, pues el año pasado tenía más gente trabajando.

Dolores porras, el legado

Dolores Porras falleció justo en la celebración de Día de Muertos de 2010, sin embargo, el movimiento socioeconómico que generó con la utilización de pigmentos cerámicos en el barro de Atzompa, mantendrá por siempre su recuerdo.

Rolando entra a la sala en la que guarda una colección de 104 piezas, que también aparecen en el libro, que lleva el nombre de su mamá, creadora de las mismas.

Al entrar en este espacio, la mirada se pierde entre hermosas vasijas, figuras que sólo la mente de Dolores podía imaginar. En el cuarto se observa la figura de una mujer con vestido colorido y adornada que porta al menos 5 ollas en diferentes partes del cuerpo.

La señora utilizó los pigmentos minerales, como el cobalto, cobre y zinc, mismos que son obtenidos de una manera sustentable.

Fue en 1980 cuando empezó la artesana a experimentar con matices cerámicos, para en 1983 definir su trabajo. Tan grande es el acervo que dejó que las piezas no están a la venta, explica su primogénito.

Miles de formas y colores adornan e ilustran este trabajo que lleva entre 30 y 10 años de estar en este taller.

“Mi madre nunca se guardó su trabajo, siempre le dijo a la gente lo que ella hacía, lo que estaba evolucionando. De ser la más pobre del pueblo, mejoró su economía”, señaló Regino Porras.

En la entrada a este taller se encuentran dos estudiantes realizando prácticas, innovando, creando algo que pueda atraer la mirada del comprador o del turista.

Piezas con alcance internacional

Las piezas de este artesano se van a Estados Unidos, Europa y actualmente tiene algunas en el Museo de las Culturas de México en la exposición Manos y almas de Oaxaca.

Dentro de toda su obra, Regino Porras destaca que elaboró una olla a la cual en la abertura le puso figuras de niños entrelazados de las manos, dicha pieza adorna un museo de Japón.

Este artesano, como cientos más de esta comunidad, espera que haya condiciones para llevar a cabo la Guelaguetza y así poder acudir a la ciudad de Oaxaca a la expo que inicia este 16 de junio. Pero también, esperan que al pertenecer a la Ruta de las Artesanías, lleguen turistas a esta comunidad localizada poco más de siete kilómetros de la ciudad de Oaxaca.

Para esta actividad, en Atzompa hay dos yacimientos de barro, uno se localiza entre los límites de esta comunidad con San Lorenzo Cacaotepec y otro espacio se ubica en el poniente, así mismo, Rolando comenta que la materia prima para la elaboración de las artesanías está en riesgo por el crecimiento de la mancha poblacional.

Para sacar el recurso natural, los artesanos acuden con sus herramientas como pala y pico y excavan unos 3 metros.

De acuerdo con la información proporcionada, el barro de Atzompa por su naturaleza es libre de plomo y es el material que utilizaban con anterioridad para recubrir las piezas lo que portaba este elemento.