
Oaxaca, Oax.- Alguien está ciego en el estado. Un grupo de débiles visuales protesta desde hace más de un mes en la ciudad capital, en demanda de apoyos, a pesar de una exitosa carrera deportiva en que pusieron en alto el nombre de Oaxaca.
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Deportistas o no, muchos están o se sienten prácticamente marginados de la sociedad y olvidador por las autoridades. Otros, a pesar de sus altas capacidades, son relegados de prestaciones o seguridad laboral.
Un ejemplo entre muchos es César López Martínez, un profesionista que tenía una carrera exitosa. Estudió contaduría, tenía un despacho y un empleo formal en una dependencia federal.
A los 13 años de antigüedad, un glaucoma le provocó la pérdida total de la vista… y también del empleo.
No se amilanó, se sobrepuso, aprendió a adaptarse. Padre de familia de tres, reanudó su vida familiar, social y laboral. Regresó a solicitar el mismo empleo anterior, pero sólo lo contratan cada año, a pesar de que es un trabajador talentoso, y durante enero no percibe sueldo, ante la incertidumbre en la partida presupuestal que haya para su sueldo.
Así lleva otros 13 años. “Ya me estaría jubilando a estas alturas, pero ni modos, hay que esperar a que las autoridades respondan y pueda conseguir mi base”, expone.
De acuerdo con el Censo 2010 de Población y Vivienda del Inegi, en México había en esa fecha 112 millones 336 mil 538 habitantes, de los cuales cuatro millones 527 mil 784 padecían alguna discapacidad y un millón 292 mil 201 es de tipo visual. En Oaxaca, las autoridades no tienen cifras precisas al respecto.
Según la Asociación Mexicana de Facultades, Escuelas, Colegios y Consejeros de Optometría (AMFECCO), el 43.24 por ciento de la población en la República Mexicana, es decir 48 millones 575 mil 560 personas, requiere de servicios optométricos.
Empleo formal
César López es originario de San Juan Guelavía, Tlacolula; con sacrificios, sus padres le apoyaron para que estudiara una profesión y terminó su carrera en la Facultad de Contaduría y Administración de la UABJO.
Comenzó su vida laboral; además de trabajar en un despacho, encontró empleo en la delegación Oaxaca de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Todo iba bien; se había casado y con su esposa ya tenían dos hijos… hasta que. En el año 2000 el glaucoma le provocó ceguera, tenía apenas 37 años. Fue liquidado en su trabajo, al considerar las autoridades que no podría desempeñar más su labor de atención al público.
“Al momento de perder la vista, muchos pensaban que me iba a suicidar; me daban consejos, me animaban. Decidí salir adelante, con el apoyo de mi familia, de mis amistades, comencé a adaptarme a la nueva vida”, refiere.
No pasaron muchos años y fue aceptado de nuevo en la Profeco de Oaxaca pero con contratos eventuales, siempre con la incertidumbre de cada año.
Aprendió el lenguaje Braille (sistema de lectura y escritura basado en seis puntos); aprendió a valerse por sí mismo, para caminar, para trasladarse en transporte público. La pareja tuvo un tercer hijo, que hoy tiene 15 años de edad.
Hoy es un reconocido empleado, asesor de los usuarios; es el primer contacto con los quejosos; atiende vía telefónica o personalmente, desde su escritorio.
Si es mediante el aparato telefónico, sabe marcar los números sin problemas; si tiene que anotar datos, usa una reglilla con puntas para marcar las palabras, sean nombres, direcciones o números. Si es mediante la computadora, le adaptaron a su equipo un programa de reconocimiento de voz, mientras que no tiene problema alguno para usar el teclado. Pero sigue en la incertidumbre laboral.
Estrellas olvidadas
Otros casos son los de los integrantes de la Asociación de Medallistas Paralímpicos de Oaxaca, quienes iniciaron un “plantón” en el zócalo de la capital en la segunda semana de mayo, para exigir apoyo de una beca vitalicia, en compensación por la labor deportiva que realizaron.
Los desplaza la S-22
La llegada de la Sección 22 del SNTE, que copó ese espacio, les impidió continuar en ese lugar, por lo que tuvieron que trasladarse a la explanada del templo de Santo Domingo de Guzmán de la capital.
Pero más de un mes después, tampoco los escuchan, ni los ven. El sábado 25 de junio se ubicaron frente al acceso principal al auditorio Guelaguetza, para buscar impedir las próximas fiestas.
“No nos quieren ver; lamentablemente no hay interés de la Cámara de Diputados ni del gobierno, sólo nos dan largas”, explica Constantino Ángeles Martínez, vicepresidente de la agrupación, conformada por 24 atletas de varias disciplinas, como natación, gol bol, atletismo en silla de ruedas, entre otros.
Agrega que su solicitud la plantearon al Congreso desde el 23 de diciembre del año 2013 y a la fecha no tienen respuestas. Tampoco la sociedad ha sido solidaria.
“La discriminación de la sociedad continúa; en el transporte público, cuando un ciego está parado, el carro se pasa y se va de largo, al igual que la silla de ruedas; las banquetas están en pésimas condiciones, además de atestadas de ambulantajes, no hay atención de las autoridades”, dice en entrevista.
Detalla que en el caso de las personas ciegas o débiles visuales, por poner un ejemplo, los medicamentos que requieren cuestan alrededor de 700 pesos y son frascos pequeños que duran apenas 15 días.
“Hemos librado tantos obstáculos; aun con sacrificio logramos medallas de nivel internacional y hemos puesto en alto el nombre de Oaxaca, pero no hay ningún reconocimiento”, manifiesta.
DIF sin datos
El Gobierno del Estado, a través del DIF estatal, no cuenta con un censo preciso de personas con discapacidad, mucho menos de quienes padecen ceguera o debilidad visual.
Según la Asociación Mexicana de Facultades, Escuelas, Colegios y Consejos de Optometría, el 43.24 por ciento de la población requiere de servicios optométricos.
Expone que a nivel mundial los errores de refracción no corregidos (miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia) constituyen la causa más importante de la discapacidad visual.
El dato
* En México cuatro millones 527 mil 784 personas padecen alguna discapacidad y un millón 292 mil 201 son de tipo visual.
* El 43.24% de la población, es decir 48 millones 575 mil 560 personas, requieren de servicios optométricos.
* En la edad escolar el 20% presenta problemas visuales. En los mayores de 45 años es el 100%.
* El 80% de la información ingresa por los ojos.
* Tres de cada cuatro fracasos escolares están relacionados con una visión deficiente.
* La ceguera es la segunda causa de discapacidad en México.
* El número de niños con discapacidad visual en el mundo, se estima en 19 millones, de los cuales 12 millones la padecen debido a errores de refracción, fácilmente diagnosticables y corregibles.
* Unos 1.4 millones de menores de 15 años sufren de ceguera irreversible.
* Alrededor de un 65% de las personas con discapacidad son mayores de 50 años.
* El 77% de las personas afirma que la visión es la primera de las capacidades físicas que teme perder.