
Huajuapan de León, Oax.- Maurilio Santiago Reyes , presidente de la CEDHAPI lamentó que en pleno siglo XXI, en comunidades marginadas de la región Mixteca sigan realizando prácticas que violentan los derechos humanos de las mujeres, principalmente por la venta de niñas.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR
Mencionó que este problema social debe ser revisado de tal manera que pueda ser combatido, aunque reconoció que es complicado, porque como factor principal, se requiere fomentar la educación, que les permitirá cambiar la idiosincrasia que poseen y que favorece este tipo de prácticas generalmente avaladas por los usos y costumbres de las comunidades.
“Es un tema que tiene que revisarse; hay usos y costumbres y es bueno que persistan, pues son una riqueza cultural y comunitaria que nos distinguen socialmente y nos enriquecen también. Pero hay prácticas obviamente reprobables que no debemos tolerar, en donde la protección de los derechos humanos debe estar por encima de cualquier definición de práctica comunitaria en razón de sus costumbres”, manifestó.
Santiago Reyes informó que existen diversas localidades mixtecas en donde aún persiste esa práctica como: Coicoyán de las Flores, San Antonino Monteverde, San Martín Peras, entre otras.
Detalló que los jefes de familia refieren que por tradición que les fue heredada de sus antepasados, es común que reciban un presente en especie o en efectivo por conceder la mano de sus hijas. Pero a pesar de ello, consideró que se violentan los derechos de las mujeres que son prácticamente vendidas, aunque se efectúe bajo un contexto cultural.
Apuntó que el índice de la venta de niñas se ha reducido al menos en un 30 por ciento, por la consciencia que han comenzado a generar algunos padres de familia. Sin embargo, reconoció que aún faltan más acciones enfocadas a la erradicación de dicha práctica, que denigra principalmente la integridad de las mujeres.
Los habitantes de las comunidades indígenas aceptan sin objetar, permiten que sus hijas se vayan, pues tienen que acompañar y obedecer a sus esposos. Desconocen que muchas veces éstos sólo arriban a los pueblos a realizar el trámite para poder llevárselas consigo y posteriormente recluirlas en lugares clandestinos, en donde muchas veces las prostituyen.