
Santa María Tonameca, Oax.- Llevó décadas concientizar a los pobladores para que se unieran a la preservación de la tortuga, en lugar de masacrarla para su comercio, cuidarla y garantizar su conservación, sin embargo, ahora falta hacer reflexionar a los visitantes, quienes llegan a convivir en este hábitat natural.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR
Sin darse cuenta de la magnitud de convivir con la tortuga, sobre todo en la época de desove, buscan la selfie para colgarla a las redes sociales.
Sobre todo, irresponsablemente molestan a la especie e incluso contaminan el lugar, por lo que se ha buscado la forma de contrarrestar las adversidades que trae consigo esta nueva era.
Milagro de la naturaleza
Érika Peralta Buendia, encargada del santuario La Escobilla, informó que este año llegaron alrededor de 150 mil tortugas. Cada tortuga deposita alrededor de 100 huevos, hay estudios que afirman que sólo nacerá una por cada cien, otros que revelan que únicamente una tortuga entre mil huevecillos; sin embargo, estas playas presentan un gran número de eclosión, ya que el promedio es del 15 por ciento.
La experta explicó que las variables para que lleguen a la vida es el estado de salud de la madre, la edad de la tortuga y sobre todo, las condiciones ambientales, como la temperatura y la humedad en el periodo de incubación.
Apuntó que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) pretende que el visitante ingrese de manera ordenada para favorecer las condiciones de anidación de la tortuga y recomienda que los recorridos sean bajo instrucciones de los guías autorizados, previamente capacitados para conducir al visitante dentro del área.
Por su parte, la directora del Centro Mexicano de la Tortuga (CTM), Érika García, hizo hincapié en que el visitante debe ponerse en contacto con personal de la Conanp para que los asesoren y les encomienden con un prestador de servicios autorizado.
“El número de asistentes va en aumento, en 2015 se tiene registro de que llegaron dos mil 500 visitantes legales. Es una de las playas más importantes a nivel nacional e internacional biológicamente”, aseveró.
Añadió que éstos pueden identificar a los guías por ser de la región y tienen permiso de la Conanp. Actualmente, son 20 los que trabajan con acreditación oficial.
Recomendó que además de seguir las indicaciones básicas, deben llevarse la basura que generen. “Los turistas que nos visitan de ciudades deben comprender que los desechos que producen en sus propias urbes viene a dar al mar, por lo cual debemos de tomar conciencia”.
Insensibilidad latente
La bióloga Érika Buendia recalca que algo para analizar tanto en extranjeros como en nacionales, es que en los últimos años, en los que la tecnología nos ha alcanzado, se han presentado conductas que antes no eran muy comunes, por ejemplo, los visitantes prefieren la foto para subirla a redes sociales y esto genera que se rompa el límite del espacio que se puede tener entre el visitante y la tortuga.
“La gente ya no se da cuenta lo que significa estar en el hábitat natural de la tortuga, ellos buscan la foto, por tener una buena foto pierden el contacto y lazo que pueden tener con la tortuga, porque no se dan cuenta que están conviviendo en el mismo espacio”, indica.
“La tortuga tiene dos o tres desoves al año, estos arribos hacen de dos a tres horas su instancia en la tierra y nosotros desaprovechamos ese tiempo que la tortuga nos da, por querer tener la foto”, agrega.
“Tenemos que recordar que primero estuvieron las tortugas y otros animales. La expansión de la mancha urbana nos ha traído hasta aquí, nosotros no le hacemos un favor a la tortuga, son las tortugas que viven en su hábitat y nos ofrecen el espectáculo, el hábitat no es exclusivo de una sola especie”, remata.
Pelea por la vida
Se tienen registros en Oaxaca de que llegan tres especies más, la tortuga negra, la tortuga laúd y la tortuga carey; sin embargo, es la golfina la que sobresale en un 90 por ciento.
Esta especie en particular se caracteriza porque tiene un caparazón muy curveado y es una de las especies marinas más chicas.
Existen registros de que se ha encontrado a estas tortugas en Centroamérica, como en Nicaragua e incluso en Perú.
Estas tortugas aventureras, al llegar a la costa, enfrentan una realidad adversa, ya que no sólo llegan desairadas de cansancio, sino por instinto natural entran en transe al momento de desovar, lo que provoca que se vuelvan presa fácil para los depredadores en tierra, como zopilotes, gaviotas, cigüeñas y garzas, así como mapaches, cangrejos y perros, estos últimos introducidos por el hombre.
A lo largo del año, en la costa oaxaqueña se viven en promedio de ocho a nueve arribazones. Cada uno varía, en ocasiones pueden durar horas y en otras, de dos a cuatro días. Como dato curioso, hay registros en los que permaneció más de una semana llegando a quedarse hasta 25 días continuos.
Su funcionamiento
El santuario opera por medio de tres instancias a cargo de la playa como son la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Marina Armada de México, encomendada de la vigilancia y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), que se encargan del monitoreo y actividades de conservación.
El santuario La Escobilla es una reserva natural que pertenece a la Conanp y cumple 30 años de ser declarada playa de conservación, título que se le asignó el 29 de octubre de 1976.
Se le dio este nombre en honor a una población cercana; sin embargo, a lo largo de esta playa están Guapinole, Barra del Potrero, Vainilla, Macahuite, Lagartero, Popoyote, Unión del Palmar y San Isidro del Palmar, todas ligadas a este santuario, cuyos habitantes participan en la conservación de la especie a través de sus 15 kilómetros de longitud, desde la barra de Cozoaltepec hasta la de Tonameca.
Está considerada playa índice, lo que significa que es de anidación continua y ha tenido un historial de monitoreo de la especie año tras año.
Roberto Fernández Cruz, visitante del estado de Quintana Roo, quien por primera vez visita Oaxaca y especialmente el santuario La Escobilla, confesó que es el espectáculo más impresionante que ha visto en todo México.
“Es espectacular ver la cantidad de tortugas que van saliendo del mar, es una oportunidad inigualable para entender que somos tan sólo una pequeña parte de toda la naturaleza que increíblemente existe en nuestro planeta y por ende, somos los mayores responsables de que esta diversidad perdure por cientos de años”, concientizó.
Por su parte, Emmanuel Torres, visitante de Valencia, España, no pudo ocultar su emoción. “Cuando vine de vacaciones a Puerto Escondido lo único que pretendía era aprender a surfear, unos amigos del hostal me dijeron que tenía que venir a La Escobilla, me dijeron que unas cuantas tortugas se veían por aquí y ahora que lo he visitado lloré de la emoción de ver este fenómeno”.
“Saber que antes aquí se cazó a la tortuga y que ahora se le preserva con esta magnitud. No me queda más que invitar a todos los oaxaqueños y mexicanos para que de forma respetuosa vengan a conocer La Escobilla. Juro que no se arrepentirán”, aseveró.
Son 85 mil 500 tortugas las que han arribado hasta el momento en lo que va del año y se utiliza el método de transectos para la contabilización de la especie.
Unidos en su preservación
Érika Peralta Buendía, encargada del santuario La Escobilla, indicó que lleva ocho años en el monitoreo en el Centro Mexicano de la Tortuga, en el que participan voluntarios nacionales y extranjeros, tesistas, estudiantes que realizan sus prácticas profesionales y practicantes; incluso, lugareños de comunidades cercanas.
“Se ha promovido mucho con estudiantes y visitantes aprender de las tortugas, recordemos que son animales libres y milenarios, prácticamente es una especie que no ha sufrido adaptaciones físicas y no son animales agresivos, son totalmente pacíficos, ya que sólo tienen su caparazón para defenderse y así han logrado sobrevivir por tantos años, hay muchas lecciones que las tortugas nos dejan cuya principal característica es ser una especie tenaz”, subrayó.
Por su parte, la directora del CTM, Érika García, puntualiza que es labor de todos preservar la especie.
“Son animales que han habitado la tierra desde hace millones de años y están aquí para enseñarnos esa parte, que todos tengamos conciencia como personas, respeto, cuidar y conservar todo nuestro medio ambiente, ya que somos habitantes en el mundo; en la medida tengamos conciencia vamos a ir disminuyendo la presión contra nuestros recursos naturales y de esta manera prevalecer más tiempo el planeta”, finalizó.
Recomendaciones para los visitantes
No dejar basura