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MARIO PÉREZ, LA FIGURA DEL FUTBOL Y LA ORFEBRERÍA EN OAXACA


Redactado por: adriana bravo
junio 28, 2016 , a las 1:00 am

Oaxaca, Oax.- Mario Pérez es un orfebre, futbolista, padre y miembro activo de la sociedad que busca generar mejores oportunidades para la juventud de San Martín Mexicápam por medio del deporte y el arte con la única finalidad de arrebatarlo de las drogas y la delincuencia.

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“En la familia es joyería y futbol”

Mario recuerda que todo comenzó desde pequeño, desde ver a su abuela en el puesto de verduras y disfrutar de los olores y colores, “viene desde pequeño, desde la convivencia día a día de estar en la casa, aunado al gusto por el futbol que mi padre nos heredó”.

Recuerda con cariño a Ignacio Velásquez, un futbolista que le enseñó la técnica, el amor y sobre todo el apoyo a los demás por medio del deporte.

En los tiempos de su adolescencia, comenta que para entrenar tenía que ir de San Martín hasta las canchas de Venustiano Carranza, pasando desde las largas caminatas hasta las personas que a su paso le regalaban agua.

Fue así, que motivado por su mentor Ignacio Velásquez se fue a una filial de Chivas en la delegación Gustavo A. Madero y de ahí es seleccionado para jugar en Zapopan, Jalisco siendo uno de los cinco seleccionados de 900 jóvenes de otras filiales.

Esta etapa para Mario Pérez fue de gran aprendizaje, pero sobre todo de retos que lo llevaron a darse cuenta de algunos obstáculos que se tienen que vivir, sobre todo para sobresalir en el medio, “te encuentras barreras como que no tengas promotor, que no tengas a la familia con una economía buena que pueda soportar tu estancia; un deportista de alto rendimiento tiene que comer bien y descansar y hay que sacar dinero para las comidas”.

Otra de las variables son los profesores que simpatizan o no con su forma de juego, “hay que ser muy fuerte mentalmente porque es muy difícil”.

Con todos los retos que sorteó decidió volver a Oaxaca, no terminando su pasión por el futbol, pero sí para generarse otras oportunidades. Entonces entró al bachillerato y comienza así sus estudios profesionales. Pero su pasión por ambas artes lo han enfocado en la creatividad por la filigrana y fomentar el deporte como una oportunidad de vida para los jóvenes en situaciones complicadas.

Mexicapam Soccer Club, el semillero

San Martín tiene 36 colonias y un solo centro recreativo para toda la población de esta agencia municipal de Oaxaca de Juárez.

Mario se percata que en San Martin la delincuencia y las drogas son un cotidiano culturalmente aceptado por ellos.

“Mi trayecto diario es tomar un mototaxi en la parte de abajo, llegar al pie de las escaleras para llegar a mi casa, en el camino veo grupitos de chicos, niños aventándose piedras, diciendo groserías, saludando a los vecinos”, describe que el ambiente se viste con un olor de mariguana, un olor tan frecuente como el vivir diario.

“Los fines de semana puedes ver como en la parte de abajo le está gritando una pandilla a otra, le hacen su mímica hasta que llega el momento en que tiran balazos al aire o a quema ropa, empiezan a sonar las piedras en los techos, al rato viene la policía que nunca sube, así es la vida aquí”, relata.

“San Martín Mexicápam se convierte en un lugar con delincuencia, con sedentarismo, con drogadicción y familias desamparadas y sin oportunidades ni lugares de recreación”.

Su preocupación lo llevó a juntarse con un grupo de amigos oriundos de esta comunidad que deseaban rescatar a la juventud y fomentar el deporte y la orfebrería como una alternativa, así nace Mexicapam Soccer Club, una asociación legalmente constituida que lleva cinco años.

“Es a través del deporte como el futbol en donde se puede incorporar o rescatar a los niños que ya andan con drogas y pandillerismo para poder ofrecerles un oficio en donde ellos puedan aprender y desarrollarse”.

Y no sólo se trata de promover a los jóvenes con estos problemas sino romper el estereotipo del futbol femenil, ya que se ha percatado que esta disciplina no abre tantas puertas a las mujeres, sobre todo en la parte social, por lo que está seguro que con buenas lecciones y seguimiento continuo se pueden generar grandes talentos.

La tarea de incorporar a los chicos de San Martín implica una labor de convencimiento y paciencia, “empezamos a recuperar el espacio sin violentar a los chicos, empiezan a llegar las familias con sus hijos a llevarlos a entrenar”

Comenzaron a invitarlos y a detectar a las personas que tenían condiciones y cualidades en el futbol y a los potenciales para aprender la orfebrería, “este acercamiento para los chavos es como una mano que los rescata, es un momento como de gloria, de no sentirse marginados o relegados”.

Mario Pérez está consciente de que los esfuerzos de la asociación no son suficientes, sobre todo por los recursos limitados que los obstaculiza, uno de ellos son las condiciones de la cancha y los espacios para enseñar la orfebrería.

“No me puedo desentender y darme la vuelta, si puedo contribuir lo seguiré haciendo, desde mis posibilidades, por la misma identidad, es la tierra en donde mis padres y abuelos se desarrollaron, el saber que a través de lo que sé y de lo que hago pueda ayudar, así que muchas personas pueden colaborar para poder mejorar esto”.

Él cree firmemente que la prevención es la clave para todo, pero no sólo se trata de eso, sino de atenciones integrales de la familia y de las autoridades que mantienen un marcado alejamiento de San Martín, convirtiéndolo en uno de los focos rojos de la ciudad, lugar en el cual ni la policía se atreve a subir y hacer labores de vigilancia.

Justifica su labor como una forma de contribuir a lo que muchas personas le han dado a su vida, “el futbol le dio mucho a mi vida y quiero regresárselo, yo le llamo una disciplina, a veces se tipifica como deporte fácil, pero hay una gran diferencia entre jugar futbol y practicarlo, cuando lo practicas empiezas a tener una disciplina”.

El artesano de las estrellas

Mario combina su vida como entrenador y mentor, padre de familia y orfebre. Todo tiene un lugar y un momento. Se inspira con lo que ve y es un admirador de las formas de la naturaleza que le han brindado un estilo único en sus piezas, sobre todo para crear joyería contemporánea, de color, tradición y sobre todo de valor a las manos oaxaqueñas.

Una de sus aventuras creativas, fue una pieza para la cantante y actriz Lucero, esto por encargo de un afamado fotógrafo Adolfo Pérez que le pidió una pieza para una sesión de fotos. Mario generó una emblemática pieza con siete hilos de turquesa y en el centro la Virgen de Guadalupe.

Así comenzó a hacer piezas para artistas como la cantante Eugenia León, Edith Márquez y Madame Récamier.

Este artesano oaxaqueño no sólo se basa en su creatividad, sino que se adentra en la historia prehispánica del estado, se inspira en la técnica de la joyería mixteca y zapoteca de nuestros ancestros y busca ante todo, crear joyería contemporánea para no encasillar a la filigrana como de uso exclusivo de los trajes típicos, sino de todo tipo de prenda, evento y personalidad.

Como Mario ha comentado, en su familia todo es joyería y futbol, por lo que no le ve fin a sus actividades altruistas ni mucho menos a su creatividad. Su pasión por el deporte ha contagiado a su pequeña hija que también lo practica como una disciplina.