
San Bartolo Coyotepec, Oax.- Elba y Matías viven en medio de su variada imaginación y su destreza para trabajar el barro negro, un legado de sus antepasados. Pero ahora, con el poco arribo de turistas, tienen que mirar hacía la producción del campo, como una opción para mitigar la mala racha ocasionada por las protestas magisteriales y de organizaciones sociales.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR
En su domicilio se respira la tranquilidad, el ruido de las unidades de motor es ajeno, este es el espacio donde imaginan cada una de las figuras que después crearán y que más tarde pondrán a la venta.
A medio patio, sentados en una silla de madera rustica y de fondo el trinar de los pájaros, los artesanos relatan cada una sus hazañas en esta actividad, pero también expresan la tristeza de ver su Mercado de Artesanías sin turistas a causa del conflicto magisterial, cuando los cien locatarios nada tienen que ver en ese lío.
San Bartolo, según el Censo de Población y Vivienda de 2010, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), su población asciende a más de 8 mil 684 habitantes.
El 80 por ciento de la población de San Bartolo se dedica a las actividades de alfarería, gracias al barro negro que obtienen de la mina ubicada en este pueblo zapoteca.
Herencia milenaria
Con el rostro orgulloso, Elba León Cantón, muestra una réplica de la Virgen de la Soledad, pieza fina, detallada y con adornos que la vuelven única; se trata de una de las mejores creaciones que tienen en su valioso taller familiar.
“?Ah!, espere, aquí está otra, con la que ganamos el Premio Nacional de Cerámica en Tlaquepaque, Jalisco, hace 7 años”, exclama la artesana para señalar la figura de una mujer istmeña, escultura que sostiene su esposo, Matías Reyes Gómez.
La imagen en barro muestra a una dama con su huipil, collares, adornos en la cabeza y su jicalpextle en el hombro.
Según platica Elba, ella se dedica a esta actividad desde los 10 años, sus padres elaboraron las primeras piezas de barro. “Desde esa edad empecé a trabajar el barro y le tengo mucho amor y me duele todo lo que estamos viendo ahorita”, expresa Elba León.
Los trabajos de esta familia aparecen en dos libros, Los grandes maestros y otra edición más de Tlaquepate; además han logrado el primer lugar del Certamen Benito Juárez García, organizado por el Instituto Oaxaqueño de Artesanías.
En San Bartolo, el barro negro también tiene sus mitos y creencias; la gente cuenta en este pueblo que una mujer no debe acercarse a la mina del barro, si una lo hace, la mina se convierte en piedra o se derrumba poniendo en peligro a los que estén dentro.
Se dicen muchas cosas de nuestra comunidad, hay varias leyendas, pero lo único cierto es que la mina es un espacio natural que nos da trabajo, señala Elba.
Elaboran la figura de la esperanza
Entre las diversas figuras que han elaborado está la catrina, la Virgen de la Soledad, la figura del signo piscis, cántaros y muñecas de las ocho regiones, pero todas esas, son superadas por la imagen de la esperanza, que van formando en su imaginación.
“Que todo termine para que vuelva el turismo; sabemos que va a haber fiesta de Guelaguetza, pero no sabemos cómo se ponga”, lamenta Elba León.
La artesana, con cierta tristeza observa sus vasijas, cabezas de animales, jícaras, cántaros que están guardados en su taller, pues no los ha podido vender.
Proceso de elaboración
Esta familia obtiene la materia prima para elaborar sus figuras, gracias de personas que suben al cerro con burros y traen a cuesta los costales de barro negro.
Para iniciar con este trabajo, asolean la plasta y después de tres días la extienden en un petate, para después amasarla con los pies, de ahí le dan vuelta al petate para envolverlo en varias ocasiones. Hasta que la pasta está suave es cuando está lista para trabajar las piezas pequeñas; para elaborar los objetos más grandes se deja un día más, para que la pasta tome mayor firmeza.
Elba tiene tanta práctica, que con los dedos mide la porción a utilizar, con la medida de tres dedos pueden hacer algo pequeño y con una porción de aproximadamente 20 cm. Es posible crear un objeto de tamaño grande.
También en su domicilio tiene el horno para cocer las piezas a fin de tenerlas listas para vender y puedan obtener sus recursos económicos.
En este pueblo que se rige por el sistema de “usos y costumbres”, gran parte de su población se dedica a realizar alfarería con barro negro. La autoridad por acuerdo de su asamblea, les otorga el permiso de extraer este recurso natural, al cual se hace acreedores después de cumplir con sus tequios y con los cargos que les confieran.
Elba y Matías han estado en los comités escolares y en estos meses fueron nombrados como terceros mayordomos en la fiesta patronal.
No sacan ni para comer
“No hay seguridad ni garantías (para) que llegue el turismo, el conflicto de unos cuantos nos está perjudicando a los artesanos. Los clientes dicen que en la entidad hay mucha inseguridad y que no van a venir” asegura Elba León.
Sus compradores les piden que les lleven los artículos a Puebla, estado que consideran más seguro que Oaxaca.
“Tengo miedo que me pase algo, me dicen los clientes. Los comprendemos porque aparte de invertir, ellos están gastando, tendrían que venir arriesgándose a quedarse en un bloqueo, no es justo”, agrega Elba.
Mientras que su esposo Matías recrimina que los profesores que siguen cobrando sus sueldos pese a sus manifestaciones, mientras los artesanos no están sacando ni para comer.
En los locales del Mercado de Artesanías que se localizan en el centro de esta comunidad, de diez personas que acudían al día, apenas está llegando un cliente a comprar o ver alguna pieza.
En dicha plaza, los comerciantes obtienen al día entre 80 a 90 pesos, cuando en meses anteriores al plantón, paro y bloqueos de la Sección 22, obtenían de 800 a mil 200 pesos al día.
“En estos días que no se está vendiendo, los artesanos nos estamos yendo al campo a ver qué oportunidad tenemos para obtener verduras para comer y también a sembrar”, señaló Matías.
Todos tenemos derecho a manifestarnos pero no perjudicando a terceros, todo está en riesgo y es lastimoso que personas que nada tienen que ver, las despidan de su trabajo, eso no está bien, lamenta la familia.
También, en esta comunidad se encuentra la asociación Manos mágicas formada por 30 artesanos, que en su mayoría están optando por ir a trabajar la tierra en espera de cosechar maíz, calabazas o garbanzo.