
San Antonino Castillo Velasco, Oax.- Fundado en 1649, este pueblo zapoteco de los Valles Centrales se ilumina por todos lados con sus verdes campos sembrados de legumbres, vegetales, frijol y maíz. Eso, sin contar los matices, gamas y tonos que ofrecen las plantaciones de flores, principalmente rosas y claveles.
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Por eso, se ríen cuando dicen funcionarios del Gobierno federal en la televisión o en la radio, que los pueblos y comunidades indígenas de Oaxaca carecen de alimentos por los bloqueos del magisterio oaxaqueño en las carreteras.
“Dicen que hay desabasto, pero eso no es cierto; quienes están sufriendo son las tiendas transnacionales porque ya no les ingresa el dinero”, afirmó doña Elvira Sánchez González, una campesina y productora de miltomate.
“El pueblo no sufre”
Y sí, pues en el pueblo no se sufre, ya que se siembra y se cosecha de todo.
“Tenemos quintoniles, chepiches, guías, calabacitas, todo, todo tenemos. No sufrimos de maíz ni de huevos; tenemos nuestras gallinas que ponen todos los días. ¿Entonces?”, asentó.
Por el maíz, tampoco se preocupan en el pueblo porque la mayoría de las comunidades siembra el grano.
“Dicen que no hay maíz, pero en la mayoría de las casas, tenemos todavía de la cosecha del año pasado. En los tianguis, los campesinos también llegan a vender por costal o por almud (unidad de medida equivalente a cuatro kilos). No nos falta”, recalcó.
En su caso, el miltomate cosechado, además de ser vendido en los tianguis de las comunidades y en el Mercado de Abasto Margarita Maza de la ciudad de Oaxaca, se utiliza también para el consumo familiar.
Alimentos, suficientes
“(El miltomate) nos sirve para hacer una salsita que se acompaña con huevos, chicharrón, queso y otras cosas. Por eso digo, que no nos estamos muriendo de hambre. Lo que vendemos, nos sirve para comprar lo que no tenemos; hay buen precio de 250 pesos por tara (20 kilos). La semana pasada vendí 40 taras (alrededor de 800 kilos) en el mercado de abasto”, asentó.
Otra mujer campesina, doña Cristina González Arriaga, tiene la misma opinión y se ríe de que en Oaxaca se carece de alimentos.
“No sé por qué en la radio y en la televisión andan diciendo que Oaxaca se está muriendo de hambre. Lo que pasa es que al gobierno no le está entrando su dinero en el cajón; por eso está pegando de gritos. Aquí tenemos mucho alimento; no nos hace falta de comer”, subrayó.
El desabasto de maíz también resulta una ficción o una utopía para los habitantes de este pueblo zapoteco.
“Hay bastante maíz”
“Tenemos maíz suficiente, blanco, amarillo, negrito, morado; también tenemos huevos de gallina, aquí no sufrimos, hay ‘suficientísimo’; lo que pasa es que el gobierno nos quiere manipular”, remarcó.
Don Filemón Sánchez Hernández, un viejo campesino del pueblo, comparte la misma opinión sobre el maíz.
“El año pasado no llovió lo suficiente, pero sí se dio el maíz, salió para el gasto en la casa, para la familia. Sí alcanza en lo que viene la otra cosecha; ya sembramos y esperamos mejor cosecha. Cuando llueve bien, se da hasta para vender; pero si no, sale para comer”, refirió.
Ofrenda de fe
El Domingo de Ramos, en San Antonino Castillo Velasco se celebra de una forma distinta. Los habitantes adornan la imagen de San Salvador con sus cosechas y animales de engorda para llevarlo en procesión del panteón a la iglesia del pueblo.
Es la ofrenda de los productos de la tierra a Dios, para que bendiga su trabajo en el campo. Es una expresión profunda de fe del pueblo.
Los primeros hortelanos
Según documentos encontrados en el archivo municipal, consta que el pueblo se fundó en el año de 1649 por Nicolás Hernández, Martín Ángel Toledo y Manuel Salmerón, ignorándose su procedencia, así de cómo obtuvieron concesión para la fundación en los terrenos que poseyeron.
En este lugar se presume el conocimiento de los antiguos que fueron famosos por cultivar flores que no había en otros lugares y cómo sembraron hortalizas y legumbres que algún tiempo hicieron llamar “el huerto del Valle” a San Antonino. Su distancia aproximada a la capital del estado es de 33 kilómetros al sur.