Por FRUMENCIO VERDUZCO
Puebla.- La “suma” de un represor, claramente identificado con el morenovallismo poco puede aportarle a cualquier candidato, sobre todo si el suspirante se precia de ser un soldado lopezobradorista enfocado en la Cuarta Transformación del país.
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Subir al templete y dejar que te levante la mano un hombre como el ex secretario de Seguridad Pública, que lo mismo realizó desalojos a punta de pistola, que agredió a reporteros y que abrió la puerta del estado al crimen organizado, es un tema que no puede pasar desapercibido.
No hay que olvidar que Ardelio Vargas jamás rompió con Moreno Valle, por el contrario, hasta el final mantuvieron una relación cercana que dio frutos, gracias a los acuerdos electorales signados en la Sierra Norte, particularmente en el municipio de Xicotepec.
Abrirle la puerta a este personaje se puede equiparar con sumar a Eukid Castañón o a Marcelo García a las filas de Morena.
¿Quién fue el asesor que pensó que invitar al templete y cederle el micrófono a un represor era una buena idea?

Tabasco.- Los datos de la cuantiosa corrupción en el período gubernamental de Arturo Núñez Jiménez han comenzado a llegar a los medios de la Ciudad de México, que son los únicos que le preocupan al perredista que en los próximos meses debe viajar a España a impartir un curso a universitarios sobre política mexicana.
Como la mayor parte de su carrera de casi medio siglo la realizó en la gran urbe (solo estuvo seis años en su tierra), el “prestigio” que siguió al operador político del régimen priísta tuvo su origen en la prensa metropolitana.
Vaya, esa “reputación” de político de grandes ligas se logró gracias a lo que la opinocracia expresaba de él allá donde el humo sustituye al oxígeno del infierno verde.
Así que las relaciones que tiene el tabasqueño en la capital son más importantes que las de su tierra.
Por eso les digo … Y Nos leemos Hasta la Próxima