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¿KOMIL? EL DILEMA EN MATATLÁN, “LA CAPITAL MUNDIAL DEL MEZCAL”


Redactado por: adriana bravo
junio 15, 2016 , a las 1:08 am

Santiago Matatlán, Oax.- En la llamada capital mundial del mezcal, los pequeños productores viven en la incertidumbre y el desconocimiento del dilema por llamar mezcal o Komil al producto que ha dado fama internacional a Oaxaca.

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“Estamos de acuerdo que se le llame chocomilk o esa cosa, pero a las bebidas adulteradas, a aquellos que se les echa agua para rebajarlo, no a los productos netamente artesanales… No tienen por qué discriminarnos, por siglos se ha llamado mezcal y así que se siga llamado…. Pues nos han invitado a algunas reuniones pero bien a bien no sabemos de qué se trata”.

Es la voz de hombres y mujeres que al alba ya están trabajando en su modesto palenque; huaraches y sombrero; mandil y rebozo, se conjuntan y confunden en la faena cotidiana para elaborar la bebida a la que la Secretaría de Economía y el Consejo Regulador de la Calidad del Mezcal (Comercam) quieren cambiar el nombre.

Amenaza

Desde finales del año pasado, la dependencia federal tiene un anteproyecto de ley bajo el argumento de proteger los destilados del agave, es decir, al mezcal y el tequila, mismo que deberá aprobar o rechazar la Comisión Federal de Mejora Regulatoria.

Con la Norma Oficial Mexicana (NOM) 199-SCFI-2015, pretende que todas aquellas bebidas que se produzcan fuera de los estados con denominación de origen, se llamen Komil.

“Komil: Bebida alcohólica producida fuera de las denominaciones de origen que utiliza como materia prima algún agave. El porcentaje de agave no podrá ser menor al 51 por ciento de los azúcares fermentables y un máximo de 49.0 por ciento de otros azúcares reductores totales expresados en unidades de masa, no estando permitidas las mezclas en frío, y su contenido alcohólico es de 32.0 por ciento a 55.0 por ciento Alc. Vol.

“El Komil no debe ostentar en su información comercial referencia alguna a las variedades vegetales reconocidas en las Denominaciones de Origen”, refiere la propuesta, que ha generado la inconformidad de los auténticos mezcaleros.

Desconocimiento total

Matatlán es un municipio del distrito de Tlacolula, ubicado a unos 45 kilómetros de la capital, conocido mundialmente por la calidad de su bebida artesanal, sede de diversas marcas comerciales de exportación y también de decenas de productores que aún utilizan caballos o mulas para jalar una pesada piedra circular con la que machacan el maguey cocido para arrancarle el jugo.

La cotidiana labor que se asemeja a una actividad agrícola, les impide estar en contacto con el mundo mediático y las noticias sobre la nueva propuesta.

A la entrada de la población y sobre la carretera se encuentra una pareja de ellos. Gente humilde, de vestir sencillo, cuya familia vive por generaciones de esta industria.

“Las ventas están bajas, por el alto precio que llegó a alcanzar el agave, su precio real mejor dicho, porque hace años estaba regalado, igual que el producto. Hoy tenemos que pagar cerca de 30 mil pesos por un camión de tres toneladas”, platica don Martín García.

De inmediato intercede su mujer acerca del cuestionamiento. “No nos afecta que le cambien el nombre. Nosotros vamos a seguir vendiendo el mezcal, natural; claro que el certificado vale mucho más porque lleva más proceso, inversión, impuestos”, dice doña Mónica.

El varón explica que por generaciones han vivido de la producción artesanal de la bebida e incluso prácticamente no tienen apoyos de las instancias oficiales, como la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico.

Ella agrega: “Para nosotros conviene que le cambien, porque los que trabajan el adulterado que se chinguen; a nosotros nos perjudican que venden producto malo, barato y como mezcal. Que afecten a los que venden así”.

¿Qué quiere el gobierno?

En otro local también sencillo, denominado La Esperanza, una familia ya trabaja desde temprana hora; dos varones vigilan el paso constante del caballo, uno de ellos remueve con un trinche el bagazo para que se muela mejor.

“Claro que nos afecta mucho, el Komil no sé dónde lo sacaron, el gobierno quiere ahora que vamos a certificar nuestro mezcal pero luego quién nos lo va a comprar, no hay mercado para eso, a nosotros nos afecta mucho, porque ese es el sostén.

“El gobierno qué quiere que vamos a hacer, ¿a qué nos vamos a dedicar?, ¿quiere que nos dediquemos a vender droga, a robar, a secuestrar? Qué es lo que quiere, si nosotros tenemos un trabajo digno, con eso nos sostenemos para no salir del país o no sé si eso quieren”, dice con firmeza doña Esperanza López Martínez.

Con su marido don Calixto Mateo, hablan de lo caro que es la certificación y de lo difícil que es juntar 50 mil pesos para iniciar su proceso.

“Y para que ahora vengan y digan que le cambien el nombre; no estamos de acuerdo, tanto trabajo que nos cuesta”, expresa.

“Está bien que lo hagan”

A la orilla de la carretera, un hombre palea los hijuelos del maguey hacia su camioneta. Son especies que sembrará en breve y que en 10 años más le podría dar el producto para elaborar la bebida.

“Está bien que quede el nombre de mezcal. A las personas que venden otro producto adulterado, que no es mezcal, a esos sí que les pongan Komil, porque lo que están vendiendo es otra cosa”, dice don Agustín Mateo.

Agrega:

“Tanto trabajo que nos lleva trabajar el mezcal; 10 años para que el maguey esté maduro y lo podamos trabajar, y ellos de la noche a la mañana ya lo están vendiendo como mezcal y no lo es”.

Pero luego precisa: “La verdad todavía no he captado bien cómo va a estar el asunto… Nosotros ya hemos certificado, desde hace varios años nos apoyaron para lograr una marca, y todos los demás lo debieran buscar”.

Su esposa Efigenia interviene:

“No tengo entendido dónde salió eso de llamarle así Komil, no nos han informado mucho; ¿es solamente en Oaxaca? o en todo el país; nos han invitado a algunas reuniones pero no lo tenemos claro”.

La mujer atiende el pequeño negocio desde donde ya expende una marca propia, Nitzuga. Tiene una petición al gobierno: “Que nos tenga paciencia a la gente, para que tenga más conocimiento, para que sepan cómo es eso, porque hay personas que no entienden cuál es lo bueno, cuál es lo malo, están confundidos, y muchos creen que el mezcal va a desaparecer y hasta dicen que con eso Matatlán se iría abajo”.

El argumento

De acuerdo con el Consejo Regulador de la Calidad del Mezcal (Comercam), el propósito es cuidar la calidad de la bebida.

Asegura que no se trata de afectar a los pequeños productores, quienes podrán expender su bebida artesanal pero de manera regional, no para importación o expendio a otras entidades del país.

Refiere que no se trata de un atentado a la identidad cultural, sino que es una medida vigente desde hace varios años, que toda bebida que no esté certificada y no cumpla los estándares de calidad y se pretenda vender nacional o internacionalmente, tiene prohibido utilizar el término mezcal.