
Afirmó que al año se vende de forma legal en Chiapas cerca de 370 mil metros cúbicos de madera, lo que representa apenas el 30 por ciento, “entonces hay un descontrol, sólo veamos a cuánto se vende la madera en el Estado de México, por ejemplo: un metro te lo ofrecen a mil o mil 500 pesos allá, y te vas a La Concordia (en el estado) y te la ‘regalan’ a 300 ó 400 pesos (la misma cantidad)”.
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En ese sentido, aclaró en entrevista que los más perjudicados son los productores y por ende la industria del ramo, “y por eso creo que es un ‘enorme cuello de botella’ que tenemos para el desarrollo forestal”.
Recordó que la situación se agravó con la veda que estableció el exgobernador Patrocinio González Garrido, “y no es que lo haya promovido, pero al impedir la tala orilló a muchos a la ilegalidad, aunado al conflicto del EZLN, pues la política que se adoptó fue de ‘no meterse con ellos’, y no es que los zapatistas estén a favor de la tala, pero mucha gente, en aras de la paz social y evitar conflictos, ha privilegiado la política de la ilegalidad”.
Ejemplificó que la comercialización de madera se da con mayor fuerza en las comunidades indígenas, por ello —justificó— dependencias como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no quieren meterse con ellas, “porque si no los amarran, o los matan, y tienen razón, nadie quisiera arriesgar la vida allí”.
Rememoró que desde hace dos años como AC propusieron una estrategia de atención al tráfico y comercialización de productos forestales que atendiera las causas, “nosotros decimos: La Semarnat o la misma Profepa no pueden con este problema, aunque no es sólo su competencia, pero entonces le puedes dar facilidades al dueño del bosque y que haga un aprovechamiento adecuado e integral del recurso, y que no malvenda, que no caiga en la ilegalidad”.
Refirió que ha costado mucho que las dependencias y la misma sociedad entiendan las bondades de dicho proyecto, “pero es importante entrarle todos juntos, porque no es una estrategia de confrontación, sino de atención, pero ¿cómo? Si ni siquiera se reconoce de forma pública el problema de la tala ilegal”.