
Puebla, Pue.- “El PRI está jadeando por oxígeno, es un enfermo terminal”, calificó el excandidato a la presidencia municipal de Puebla, Guillermo Deloya Cobián, la condición en la que se encuentra su partido, que será difícil revertir si no existe un proceso de democratización y de vías de honestidad al interior del mismo.
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“Este libro es un llamado a la reflexión política. La invitación es no repetir con rostros conocidos”, comentó Aguilar, quien compitió en las pasadas elecciones como candidato a diputado federal por el Distrito VII.
A su vez, Deloya criticó que son muy pocos los que toman decisiones en el PRI y algunos de ellos de manera personal ganan con la derrota del partido, que, sin apertura, pronosticó, se encuentra destinado a ser un instituto político satélite que solo recogerá las migajas de otros. “No quisiera ser parte de una debacle como esta y ser cómplice de la misma no diciendo las cosas”.
A la presentación del texto acudieron también el exdirigente estatal del PRI, Pablo Fernández del Campo y la coordinadora del grupo parlamentario local de ese partido, Rocío García Olmedo.
El autor explicó que las bases necesitan tener un acercamiento real con la dirigencia, mientras que Aguilar resaltó que el PRI no supo entender la nueva dinámica social, en la cual la población exigía de sus gobernantes transparencia y acercamiento, y las dirigencias hicieron todo lo contrario, cerraron los espacios y la consecuencia fue la peor derrota de la historia del partido.