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MALTA ESTUDIA SI CRECER EN ALTURA COMO DUBAI


Redactado por: adriana bravo
junio 24, 2016 , a las 1:08 am

La Veleta, Malta.- Es un país independiente compuesto de unas pocas islas, extremadamente pequeñas, situadas en el Mediterráneo, a medio camino entre Italia y la costa africana. Con razón, Malta es envidiada por muchos regionalistas españoles porque, al ser un país independiente, dispone de capacidad legislativa propia, lo que le permite tomar todas las decisiones que considere oportunas para su futuro. Esto, en efecto, permite que ciertas cosas en Malta funcionen mucho mejor, pero también las hay que no van tan bien. Al fin y al cabo, Malta, como cualquier otra región de Europa, tiene que competir con sus rivales y el público al final es quien toma las decisiones de consumo, especialmente significativas para una región turística.

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En todo caso, siempre cogemos las cosas que nos interesan para utilizar como ejemplo, intentando ignorar lo que no nos conviene. Recordamos que Malta tiene una aerolínea propia, que deslumbra a nuestros regionalistas. Ni Cataluña ha logrado crear su propia compañía de bandera y la pequeña Malta la tiene. Lo que no se dice es que lleva años perdiendo dinero, que han tenido que reducir su flota a diez aviones y que llevan meses negociando su venta a Etihad, la aerolínea del golfo Pérsico.

Pero eso no es, a mi entender, lo que más podría chocar a nuestra forma de ver las cosas. Para mí lo realmente sorprendente es el debate público que hay ahora mismo en Malta en torno a su urbanismo.

Malta, como cualquier otra región insular, tiene un problema de falta de suelo. Son islas muy pequeñas, que tienen un urbanismo no intensivo que está rozando los niveles de saturación. En los últimos años, gracias sobre todo a la explosión del fenómeno de las aerolíneas ‘low cost’, el turismo se ha disparado. La economía, en general, va bien. Por lo tanto la presión en el suelo es elevada.

En ese contexto, el jueves 23 las autoridades aceptarán o rechazarán la propuesta de la autoridad urbanística de aprobar un edificio de 38 pisos en Sliema, en la capital, Valletta. El edificio estará dedicado a lo que pretende ser un centro de conferencias en el Mediterráneo, pero de iniciativa privada. Lo más llamativo es que la zona en la que se encuentra el proyecto está calificada como reserva para edificios altos, lo que hace pensar que no será el último que se tramite.

Pero las cosas no acaban ahí. Prácticamente al mismo tiempo, una cadena hotelera que ya tiene varios establecimientos en la zona de la bahía de Saint George ha propuesto construir dos torres de unos 40 pisos, con una categoría hotelera de seis estrellas. La propuesta, aunque en ese momento no se presentó como un proyecto vertical, se hizo ante el propio primer ministro maltés. Curiosamente, tras el anuncio no ha habido reacciones.

En los medios de comunicación malteses se ha abierto pues un debate, inconcebiblemente de poca tensión, entre quienes defienden que Malta debe crecer en vertical y quienes afirman que no, que ese modelo no es sostenible. Los que proponen que haya torres, sostienen que Singapur y Dubai están marcando el camino del futuro y que Malta no debe quedarse al margen de este proceso.

En los periódicos locales hay encuestas sobre el tema, en el que la gente vota. Cójanse al asiento: el 38 por ciento opina que no estaría mal que se crezca en vertical, mientras que el resto defiende que no, que hay que mantener un modelo en horizontal.

Ésta es la imagen del proyecto de los hoteles, el segundo de gran altura que se presenta, que incluye un hotel de seis estrellas.