
Tuxtla Gutiérrez, Chis.- Uno de los defectos de la reforma al campo es que las autoridades no están enfocando los proyectos en favor de los pequeños productores, sino que le están apostando a las grandes empresas, foráneas principalmente, olvidando que las producciones emergen de las manos de las empresas familiares o productores pequeños, declaró Maximino Torres Hernández, de Servicios de Consultoría para el Desarrollo de Tecnologías del Sector Rural en Chiapas.
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Manifestó que esa estrategia únicamente seguirá haciendo “más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”, lo que sin duda no beneficiará a los estados que obligadamente necesitan de un impulso como es el caso de Chiapas, que por mucho tiempo ha ocupado el primer lugar entre los estados más pobres de México.
Al enfocarse en esta entidad, dijo que la falta de impulso está provocando el abandono del campo por parte de los (hombres) más jóvenes, quienes por la falta de oportunidades para crecer y vivir mejor están decidiendo emigrar hacía otros municipios, estados, incluso, hacia los Estados Unidos.
Al quedarse en Chiapas, señaló que muchos viajan hacia Tuxtla Gutiérrez, en donde se desempeñan en empleos irregulares, específicamente en el sector comercial. Al emigrar hacia otros estados, prefieren llegar a ciudades como Cancún, Quintana Roo; Vallarta, Jalisco o al estado de Nayarit.
En consecuencia, dijo, son las mujeres quienes se quedan a cargo de las tierras, pero se presenta otra problemática, que el gobierno a través de los programas sociales destinados a las “madres solteras”, “jefas de familia”, entre otros, únicamente por ser parte de un padrón, limita a las mujeres a esforzarse en sus tierras, toda vez que, de esta manera adquieren dinero, por más poco que sea, de una forma sencilla.
Para reducir este fenómeno migratorio, Torres Hernández fue enfático al señalar la importancia del impulso para el sector agropecuario desde quienes verdaderamente trabajan en él y quienes verdaderamente requieren del impulso en todas sus modalidades.
De esta forma, concluyó, no sólo de beneficiaría a los productores mexicanos, sino se mejoraría la imagen agropecuaria del país ante el mundo, además de que se generaría una competencia productiva en beneficio de cada entidad mexicana.