Don Irineo Mota Pineda es considerado uno de los merengueros más longevos en el poblado de San Felipe. Tenía 20 años cuando inició en el negocio de este dulce típico, primero en su tierra y luego en la Ciudad de México.
Allí se hizo famoso por su estilo dicharachero de vender. Al grito de
¡Hay merengues…van a querer o los tiro!, recorría largos trayectos en las colonias más concurridas de la ciudad, logrando vender, en la mayoría de las ocasiones, toda su mercancía.
En entrevista para este Diario, el octogenario recordó cuando en los años 60 vendía “tablas” repletas de este dulce típico a base de pulque, claras de huevo y azúcar glas. Golosinas que, en esa época, costaban 40 centavos y también era muy común se cotizara según la suerte de un volado.
“Sencillo o doble”, era la invitación a jugar y ganar dos merengues por el precio de uno o a pagar dos veces el mismo merengue, en caso de perder.
Hay veces que ni me cansaba en vender mi merengue porque jugaba la tabla completa con mis clientes… pero la suerte y Dios siempre estuvieron de mi lado, expresa don Irineo.
Hoy en día, el precio por un merengue es de 10 pesos y cada vez es menos común utilizar el azar como moneda de cambio.
Hace tres años, Irineo Mota abandonó el oficio que por más de 40 años sostuvo a su familia, debido a su avanzada edad y el poco interés de la gente al consumir el merengue, sobre todo en el estado.