
A partir de los veintitantos, empezamos a imaginar un futuro más tangible y realista del que soñábamos cuando éramos niñas. No estamos pensando en príncipes azules; ni siquiera estamos pensando en vivir con nuestra pareja. Pensamos en un espacio para nosotras mismas, donde podamos refugiarnos, conocernos y permanecer en silencio. Un hogar que podamos llamar nuestro porque nosotras pagamos a duras penas la renta y porque podemos hacer en él lo que nos plazca.
Hemos esperado tanto este momento, ¡por fin libres! Quizá no sea el departamento de nuestros sueños; tal vez no es el más lujoso ni el más grande, pero es perfecto, ¿saben por qué? Porque es nuestro. El lugar es deplorable pero nos pertenece, esos cuatro muros son nuestra guarida y de nadie más. Nuestra vida, nuestras reglas, nuestro departamento.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR
Y ahora, ¿qué sigue? Convertirlo en un lugar inmejorable, imprimir en él nuestra personalidad hasta que grite nuestro nombre. Hacerlo tan acogedor como sea posible, sentirnos felices y agradecidas por tener ese espacio. Ya dimos el primer paso, de ahora en adelante se trata de que, poco a poco, construyamos un lugar mejor, embellecerlo y cultivarlo; limpiarlo y renovarlo, dejar nuestra huella.
1.- Olvídate de las puertas aburridas

2.- Decora tu escritorio con lo que más amas.

3.- Los zapateros pueden ser diferentes y muy divertidos.

4.- Tus recuerdos pueden estar en un lugar mejor, cerca de ti.

5.- Haz tus propios cuadros, impregna tu estilo.

6.- Reutiliza las cosas.

7.- Decora tus apagadores.

8.- Es espero siempre es muy importante, hazlo tuyo.

“En la cultura china, respetar a los padres es la cualidad más importante. Y no casarse es como el mayor signo de falta de respeto”
Estas declaraciones surgen del documental “La toma del mercado del matrimonio” que se volvió viral en China y que trata el drama de las “mujeres sobrantes”, aquellas que cumplieron 27 años y aún permanecen solteras.
La cuestión fue durante mucho tiempo un tema de preocupación en una sociedad que prioriza el matrimonio y la maternidad para las mujeres.
Incluso el sitio web de la supuestamente feminista, Federación de Mujeres del gobierno de China aparecían artículos con la denominación de “mujeres sobrantes”, hecho que tuvo muchas quejas . Entonces los medios estatales comenzaron a usar el término “sheng nu” en 2007.
Como mujeres, nos cuesta asimilar que aún existan estas tradiciones tan arcaicas en las que el objetivo en la vida de una mujer tenga que ser el matrimonio y los hijos. Nosotras podemos elegir, pero lamentablemente muchas mujeres no. Como explican las jóvenes en el vídeo, a veces es tal la presión que sienten que deben elegir a un hombre del que no están enamoradas simplemente para complacer a los demás.
Por si este estigma no fuese de por sí lamentable en pleno siglo XXI, aún hay algo que lo hace más aberrante: los llamados mercados de matrimonio o mercados matrimoniales, como el de Shanghái, donde cada fin de semana los padres se reúnen para buscar el candidato ideal para sus hijas (e hijos). Allí publican sus perfiles, explicando en qué trabajan, cuánto dinero ganan, si tienen casa o coche propio… “Es como si estuvieras vendiendo a tu hija”, comenta una de las protagonistas del vídeo. Y así es, como si de una feria de ganado se tratase en la que intentan vender su ejemplar.
Aunque cada vez son más las mujeres chinas que intentan despojarse de las férreas tradiciones, lo cierto es que la cultura del país y el matrimonio en sí siguen siendo cuestiones muy patriarcales. Ojalá este sea el comienzo para que se den cuenta que la soltería y la independencia no son cuestiones por las que se deban avergonzar. Cada mujer debería ser libre de vivir la vida como ella quiera y no como le dicten los demás.
Usar las gafas adecuadas para la forma de tu rostro puede marcar una enorme diferencia en el resultado de tuoutfit. Desde la forma, hasta el tono del armazón afectan por completo el equilibrio de tu cara con el de tu apariencia. Toma en cuenta que las gafas, más que un accesorio, son una prenda que protege a tus ojos, aunque también son una tendencia que cambia junto con la evolución de la moda. Elige el armazón que mejor representen tu estilo y que a la vez defina tus facciones para que éstas se vuelvan el sello de tu identidad.
1.- Rostro cuadrado
La forma cuadrada se caracteriza por tener líneas muy definidas en el área de la mandíbula y la barbilla, además de unos pómulos anchos y prominentes. Para favorecer este tipo de rostro se deben usar armazones grandes y redondeados, estilo aviador.

2.- Rostro redondo
Los lentes que más favorecen a las caras redondas son los que adelgazan las mejillas. Para lograrlo se deben usar lentes de marcos anchos que sobresalgan por tener las orillas hacia arriba y lo más recomendable es que el material de las gafas sea grueso para compensar la forma del rostro con la del armazón.

3.- Rostro rectangular
Las gafas que no rebasan la parte más ancha del rostro son ideales para este tipo de cara. Por ejemplo, los lentes en forma de gota, pues ayudan a acentuar las mejillas y los huesos de la mandíbula. No importa si estos son redondos o cuadrados, lo vital es que sean lo suficientemente grandes para que luzcan y no se pierdan en la forma del rostro.

4.- Rostro diamante
Éste es considerado el rostro perfecto, ya que está compuesto de un mentón definido, pero delicado y de pómulos prominentes. Las caras con esta forma pueden usar lentes rectangulares para equilibrar su afilada barbilla. También les favorecen los lentes con estilos y formas llenas de color o detalles que centren la atención en esa área suavizando la mitad inferior del rostro.

5.-Rostro ovalado
La forma ovalada se caracteriza por ser alargada, lo cual le permite a este tipo de rostros jugar con varios estilos de lentes. Lo único importante es evitar los modelos de brazos bajos, pues estos tienden a alargar aún más la cara.

6.- Rostro triangular
Una frente amplia y una barbilla estrecha predominan en un rostro triangular. Por lo que la mejor opción para equilibrar estas características es usar unas gafas con armazones anchos y redondos que acentúen la parte superior de la cara.


¿Cuántas personas conocemos a las que perder el móvil, o dejárselo en casa olvidado, pueden costarle todo un auténtico trauma? ¿Cuántas a las que les cuesta seguir una conversación, una comida, un espectáculo, sin echar de vez en cuando una ojeada a su Facebook o a su WhatsApp? Vivimos una era tecnológica sin precedentes, y esto además es imparable, pero como todo en esta vida, debe situarse en sus justos términos, si no queremos convertirnos en auténticos esclavos de la tecnología, de la comunicación rápida y de las redes sociales.
La extensión de las llamadas Redes Sociales nos ha llevado a la obsesión por la comunicación rápida, por la participación virtual masiva, sin implicaciones reales, por la sustitución falsa e ilusoria de elementos de nuestro mundo real, por aquéllas simulaciones o correspondencias en el mundo virtual.
Nos vamos transformando hacia la comunicación inmediata, pequeña, o irrelevante, y vamos olvidando la comunicación profunda, extensa, con sentido, con calado, con vertiente real. Desterramos la profundización, vivimos pendientes de la última publicación, del último dato, renunciamos a la reflexión calmada, a la capacidad autónoma de reflexión, de elaborar y extraer conclusiones, y todo ello incide en nuestra capacidad crítica de abordar y analizar los acontecimientos, hechos y opiniones.
Las Redes Sociales sólo pueden representar un aspecto de nuestras vías comunicativas, pero sólo uno más. No pueden canalizar a las demás formas humanas de relación, comunicación, análisis, reflexión y extracción de datos y conclusiones. No pueden hacernos caer en el absurdo, en la idiotización social, en la anestesia mental. Internet debe ser valorado no obstante como un medio de comunicación alternativo de primer orden, quizá el más importante hoy en día.
Entrevista con el Vampiro, de Anne Rice

Sin duda un libro que marcó un antes y un después en la literatura, de la mano de la maravillosa Anne Rice llega Entrevista con el vampiro, (si bien ahora, luego del boom de los vampiros cualquier libro que incluya estos seres les parecerá trillado) este libro, escrito en 1973 nos relata la vida de Louis de Pointe du Lac. Comienza con Louis hablándole a un joven muchacho, acerca de su vida, la vida antes y después de ser vampiro.
Luego de una serie de tragedias, Louis lleva una vida triste con tinte auto-destructivo frecuentando lugares como tabernas y similares, es encontrado por Lestat, un vampiro de encanto fatal. Finalmente, Louis es convertido en vampiro, encontrándose indefenso y desorientado en este nuevo mundo. Pronto comienza a adaptarse a su nueva “vida” pero no puede evitar sentir repulsión por la falta de compasión en la persona de Lestat. Su creador carece de compasión por la vida humana, llegando a los mayores límites de crueldad. Luego de un tiempo este convierte a una pequeña niña llamada Claudia. Claudia y Louis comparten la misma clase de sentimientos por Lestat, aborrecen a su creador.
Luego de cierto evento (lean el libro y sabrán?) Louis y Claudia viajan a Francia,buscando a más de su especie, saber mas acerca de los vampiros y allí comenzara una serie de sucesos que cambiara la vida de ambos.
La forma en la cual el libro relata la vida de Louis (a través de la entrevista original) es un recurso muy bien utilizado, ya que fácilmente nos sumerge en el tiempo en el cual transcurre la transformación de Louis, Claudia, pero también nos conecta con “el presente”, es decir Louis contándole su historia al joven entrevistador.
Las descripciones abundan, se sienten muy reales, algunos ejemplos son: la transformación en vampiro (cambios físicos y mentales), los paisajes de Europa, “la manera de ver” de los vampiros, es detallada y concentrada.
Pero he aquí una “advertencia” quizás a los que no encuentren el tema muy interesante, o busquen una historia de amor entre los personajes, encontrarán este libro pesado, lo cual no fue mi caso.
Una historia que atrapa, con grandes personajes, grandes historias, sentimientos que son relatados de manera sensible por la autora, entre los cuales encontramos crueldad, amor, resentimiento y venganza.