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ALERTA ROJA, JÓVENES OAXAQUEÑOS CON TÍTULO EN MANO Y SIN TRABAJO


Redactado por: adriana bravo
abril 16, 2016 , a las 1:13 am

Oaxaca, Oax.- Y no se detuvo ahí. Cinco años después finalizó su maestría “becada” en la Universidad Lasalle. Al término de la ceremonia de graduación su madre, una mujer que nunca culminó la preparatoria y trabajaba desde los 14 años quien a base de trabajo y sacrificio logro salir adelante, dueña de un negocio propio, se acercó orgullosa a Claudia, ya toda una maestra en Derecho.

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-Claudia, tu has estudiado primaria, secundaria, bachillerato, universidad y ahora esta cosa que se llama maestría. Hablas muy bonito; tienes mucho conocimiento, no como yo, y estoy muy orgullosa… Pero tengo una duda: ¿por qué carajos soy yo, con la preparatoria a medias, quien te presta dinero para la cuota inicial de tu auto, hoy en día estas en la nómina del negocio y quien te saca de los apuros económicos?

El rezago educativo en Oaxaca no permite que los ciudadanos tengan acceso a mejores condiciones de vida: la región está estancada en términos de movilidad social. Y sin embargo el gobierno no han establecido un proyecto económico que vaya más allá del desarrollo turístico.

Durante muchos años persiste la idea de que a través de la educación una persona podrá superar su situación de origen y llevar condiciones de vida mejores que las de sus padres. Es por eso que la pregunta de la mamá de Claudia se la siguen haciendo, año tras año, cientos de miles de oaxaqueños. En el sur del país, tres de cada diez menores de 15 años no acuden a la escuela, de acuerdo con el estudio Malgasto educativo, de la organización Mexicanos Primero.

Ahora veamos que en Oaxaca el 30% de los niños no van a una escuela, 16 de cada 100 personas de 15 años y más, no saben leer ni escribir (INEGI) es uno de los tres estados con mayor rezago educativo. Pero volvamos al contexto inicial Manuel Gil Antón dijo: en la medida en que una sociedad tenga más gente educada, será más prospera”. Pero hay un problema mayor si el Estado no tiene como uno de sus pilares el conocimiento avanzado, y una economía creciente no resultará extraño que un comunicólogo, por ejemplo, se quede sin empleo en esté estado que sólo tiene un desarrollo turístico. Lo decía un sociólogo hace más de 40 años: la escuela, si trabaja bien, puede hacer que el hijo de campesino sea un gerente; lo que la escuela no puede hacer es el puesto de gerente. Para que la educación sirva como un instrumento de mejoría en la calidad de vida tiene que haber, primero, calidad en la educación; y después crecimiento económico que redistribuya el ingreso mediante la generación de empleos o de espacios de desarrollo económico. Capisci¡¡¡ Comprendimos? ok otra razón más; muchas veces los mejores empleos no los obtienen los que saben más porque hay otros tipos de redes vinculares, compadrazgo, u otras actividades que hacen que sean contratadas otra clases de personas. Es por ello que hoy por cada vacante que se abre existen un número elevado de aspirantes. Un ejemplo mas, puedes ser el mejor biólogo marino del mundo, pero si en el estado el gobierno no invierte en el cuidado del ecosistema marino y en su conservación, solamente hay dos opciones: irse del estado –lo que hace 6 de cada 10 profesionistas- o dedicarse a otra cosa. Carlos, un comunicólogo publicitario y empresarial por la Universidad Anáhuac de Oaxaca –de las mas prestigiosas y costosas de estado por cierto- quien ahora trabaja dando clases y vende catálogos. “De mis compañeros de carrera, a quienes les va bien fue porque se fueron del estado. Si te quedas en Oaxaca te va a ir mal. Te mueres de hambre. A ellos les va bien”. Señores y damitas necesitamos individuos más creativos, con más ingenio para plantear soluciones a problemas. Que sean emprendedores. Para avanzar en ese sentido hace falta medidas de Estado que trasciendan a una administración. Porque de seguir con estas practicas clientelares los profesionistas seguirán eligiendo entre ganar prácticamente nada o dedicarse a otra cosa. En esta situación se encuentra Rodolfo Hernández “Mientras cursaba la carrera participé en algunos concursos y me fue bien. Pensaba terminar trabajando en alguna empresa grande en el sector de publicidad o para un agencia. Pero al salir de la universidad me di cuenta de que si no tienes contactos o disponibilidad para trabajar prácticamente gratis, no hay empleo”, cuenta.

Va en aumento el fenómeno de personas que optan por dedicarse a algo distinto a su especialidad debido a cuestiones económicas. “Terminas consiguiendo un empleo en otra cosa que te deja vivir mejor que tu propia carrera. Sandra López, quien estudio Ciencias de la Educación. “Pensé que con el título universitario se me facilitaría conseguir trabajo. Acá dicen “papelito habla”; se supone que se te abren más las puertas, pero creo no es verdad”, dice con desgano. Al término de su carrera Sandra contaba con un año de experiencia como maestra de primaria, pero en todas las entrevistas a las que acudió le pedían un mínimo de cuatro años. Eso quiere decir que habría tenido que trabajar como profesora casi desde el inicio de su carrera. Y no seguimos cuestionando “Si no te dan la oportunidad de ejercer, ¿de dónde rayos vas a sacar la experiencia?

Resulta paradójico que una de las principales deficiencias que perciben los empleadores es, precisamente, que los jóvenes carecen de experiencia. “Existen algunas desventajas al contratar personas jóvenes: falta de madurez, falta de experiencia y de compromiso”, puntualizó un empresario de re nombre en la capital oaxaqueña. El sector empresarial en lugar de quejarse debía emprender acciones de impacto para revertir la educación. La educación, si se hace bien, produce lectores, personas que piensan. Contribuye a consolidar ciudadanía, capacidad crítica. Por eso, a pesar de que en los momentos en que no hay crecimiento económico tengamos un excedente de egresados cuyo talento efectivamente se desperdicia, tenemos también un ejército de personas preparadas que pueden ser un motor de cambio social. Este pensamiento es a título personal y se los comparto “ Si bien no ejerzo en el rubro de mi profesión, sino en otro que para fortuna mía me encanta, pienso que tendría muchas deficiencias si no hubiera ido a la universidad. Cursar una carrera abrió mi perspectiva de la vida, de otra forma habría estado más limitada en mi visión del mundo; actualmente continuo estudiando con la visión de abonar para la reconstrucción de un mejor estado”. Estas ultimas líneas las dejo para reflexión para el actual gobierno y el que llegue. La frustración y el descontento social que generan promesas incumplidas de educación y movilidad social es un problema serio, pues conlleva un gran riesgo para toda la sociedad. Esta frustración genera un desapego a la aventura del conocimiento. Y los jóvenes oaxaqueños empiezan a preguntarse para qué estudiar si se gana mucho más como vendedor informal, y no se diga como delincuente. “Cuando un estado pierde la relevancia educativa pierde muchísimo más que el empleo o el desarrollo económico. Pierde el sentido de la cultura, el sentido del valor del saber”. Dice Gil Antón.