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RUSIA VETA EL PACTO NUCLEAR


Redactado por: adriana bravo
abril 2, 2016 , a las 1:05 am

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Moscú, Rusia.- La seguridad atómica, una de las señas de identidad del mandato de Barack Obama, difícilmente puede lograrse si la otra gran potencia nuclear no se sienta a la mesa. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha rechazado asistir a la Cumbre de Seguridad Nuclearque ha arrancado este jueves en Washington con la participación de más de 50 mandatarios. El portavoz del Kremlin ha puesto como excusa que en la preparación de esta tercera cumbre no ha habido cooperación por parte de EEUU.

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La cita llega cuando apenas se ha terminado de enterrar a los muertos de los atentados de Bruselas y la ciudad pakistaní de Lahore. El primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif, tampoco acude a la cumbre precisamente por la situación que la violencia terrorista ha dejado en el país. Pero es la negativa de Rusia la que ha supuesto un jarro de agua fría entre los organizadores, que confiaban en que los últimos movimientos del terrorismo internacional servirían de acicate para que los países se tomen en serio elpeligro que supone que la tecnología atómica o sus sustancias radioactivas caigan en manos de grupos como el Estado Islámico (IS por sus siglas en inglés). Aunque la Casa Blanca no ve pistas de un atentado inminente, la policía francesa ha detectado que los autores de la masacre de París -y que luego atentaron en Bruselas- estaban vigilando una instalación de residuos nucleares en Bélgica.

EEUU ha lamentado que Rusia “pierda esta oportunidad” y opte por “aislarse”. El hecho es que aunque tras las tensiones de la Guerra Fría los países han logrado reducir el riesgo de enfrentamiento nuclear, la aparición de sofisticadas redes de terrorismo internacional han creado otro tipo de amenaza atómica. Aunque Corea del Norte sigue con sus ensayos nucleares, el acuerdo con Irán deja como principal enemigos a Al Qaeda o el IS, organizaciones que pueden hacerse con material nuclear producido por un país aprovechando que no sabe protegerlo y usarlo contra un tercero aunque éste sí haya hecho los ‘deberes’. De ahí la necesidad de coordinar los esfuerzos.

Es muy difícil que alguien logre robar una bomba nuclear. Pero el uranio enriquecido y el plutonio pueden servir para ocasionar una matanza si son sustraídos de un país con tecnología nuclear. En lugar de un coche bomba se usaría un camión bomba o un barco. También está el riesgo de que instalaciones nucleares sean atacadas.

Pero lo más sencillo es que alguien use materiales radioactivos para hacer explotar una ‘bomba sucia’ que, además de matar a los que estén cerca, llenaría la zona de sustancias cancerígenas. Estas sustancias se mueven por el mundo sin que haya un protocolo de control global. Y sólo hace falta tiempo y dinero para hacerse con un material de este tipo. En 2014 se capturó a siete personas en Moldavia que traficaban con un tipo de uranio radioactivo óptimo para ser empleado en una ‘bomba sucia’. Según el Organismo Internacional de Energía Nuclear (OIEA) entre 1993 y 2014 ha habido 1.150 incidentes similares: robo, posesión ilegal o pérdida de sustancias radioactivas. Muchos de ellos han tenido lugar en territorio de lo que antes fue la URSS, como en Georgia o Kazajistán recientemente. También en Rusia, donde dos individuos robaron en los 90combustible atómico de un submarino. EEUU empezó entonces a colaborar con su viejo adversario para evitar estos peligrosos robos. Pero en los últimos años el enfrentamiento político entre Rusia y EEUU ha congelado la cooperación en muchos ámbitos. El Kremlin ya no se ve al mando de un país en declive, sino al timón de una potencia que vuelve.

Obama cree que Rusia y EEUU deben reducir sus ingentes arsenales nucleares, que una vez acabada la Guerra Fría “encajan mal a la hora de afrontar las amenazas actuales”. Se calcula que Rusia tiene unas 7.700 cabezas nucleares (600 más que EEUU), según los datos de armscontrol.org. Moscú percibe que Washington quiere, con la excusa de frenar el terrorismo, inmiscuirse en la actividad de las potencias nucleares. Desde EEUU se ha propuesto una moratoria para no vender materiales de tecnología nuclear a ningún país que no los tuviese antes de 2004. Y también se quiere cortar las alas a lo que califica de “tecnologías delicadas” como el uranio enriquecido, un sector que Rusia quiere reactivar.Obama enarboló la bandera de la seguridad nuclear en su discurso de Praga en 2009. Y desde entonces ha intentado apoyarse en estructuras nuevas donde Rusia tiene menor influencia para monitorizar por ejemplo los combustibles nucleares. Rusia prefiere que se ocupe la OIEA, ligada a la ONU. La razón es muy sencilla, como recuerda Alexei Fenenko, de la Facultad de Política Mundial de la Universidad Estatal de Moscú: “La OIEA no controla a las potencias nucleares, sino que monitoriza a los que no disponen de esa tecnología“.

Rusia lleva 10 años coliderando junto a los estadounidenses la iniciativa global delucha contra el terrorismo nuclear. Moscú ha colaborado el el acuerdo con Irán y ha ayudado a quitar materiales radioactivos de Polonia y Kazajistán. Según Olga Oliker, analista de seguridad del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, el portazo de Rusia a esta cumbre se debe a la incomodidad de Moscú “con lo que considera un proyecto de EEUU” y a que Putin prefiere “otros formatos más amplios” donde su voz puede competir con la de EEUU. No en vano, ambos países suman el 90% del uranio enriquecido del mundo.