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BARBADOS, MUCHO MÁS QUE SOLO PLAYAS Y MAR


Redactado por: adriana bravo
junio 14, 2016 , a las 1:06 am

Bridgetown, Barbados.- Este rincón del Caribe conserva mucho de su influencia inglesa: se habla ese idioma, su deporte nacional es el cricket, el automovilismo es una pasión, el té no falta, se conduce por el carril izquierdo de la vía… Pero, pese a ese legado, guarda diferencias tan extensas como los 6.770 kilómetros que lo separan de Londres: el Sol siempre brilla, tiene 60 playas públicas de suave arena blanca, por el este y el norte recibe las aguas del Atlántico y por el oeste y el sur, las del mar Caribe, se bucea junto a tortugas, se bebe ron…

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Esta tierra forma parte de las Antillas Menores –un conjunto de islas desde el este de Puerto Rico hasta la costa occidental de Venezuela– y es la más oriental de estas. Su nombre viene de la abundancia de higueras con raíces que cuelgan a modo de barbas. Navegando al este por el Atlántico solo se puede gritar ‘¡Tierra a la vista!’ a 3.800 kilómetros al llegar a Cabo Verde. Por eso es la puerta de entrada al Caribe.

Los primeros conquistadores que llegaron a este territorio, de 34 kilómetros de largo por 23 kilómetros de ancho, fueron los portugueses, pero los ingleses terminaron colonizando. Luego de tres siglos, en 1966 llegó la independencia, un hecho del que en este 2016 se conmemoran 50 años y un motivo más para disfrutar el encanto de sus paradisiacas playas, la magia de sus aguas y sus sabores caribeños.

Viaje al corazón del coral

Parte del encanto de la isla está metros por debajo de sus hermosas playas. Explorar las entrañas de este territorio, formado por corales, es uno de los principales atractivos turísticos. El recorrido, abierto por primera vez al público en 1981, se hace en un pequeño tren eléctrico que accede a Harrison’s Cave, cuevas con formaciones de estalactitas y estalagmitas, en las que corre el agua de la que se surten sus pobladores.

El guía explica que se trata de formaciones de hace unos 7.000 años, que surgieron por la erosión natural que causa el agua. El punto más profundo al que se llega está a casi 50 metros y durante el recorrido, de unos 45-50 minutos, es posible bajarse del tren para hacerse fotografías.

Aventura en el agua

Un mar de colores, que acaricia playas suaves y puras, seduce a quienes llegan a esta zona del mundo. Los visitantes, en su mayoría europeos y norteamericanos, buscan allí un escape del agite diario, una alternativa para huir del invierno o un lugar de ensueño para casarse y pasar la luna de miel.

No es extraño ver, casi a diario, recepciones de matrimonios en hoteles como el Accra Beach Hotel & Spa, que bordea la arena blanca de la playa Rockley, una de las más bellas de la isla, y en el que sus huéspedes se despiertan con una espectacular vista del mar Caribe.

Para quienes no solo buscan descanso, esas aguas tranquilas permiten disfrutar una variedad de actividades acuáticas, que van desde bucear con tortugas, hasta hacer snorkel cerca de arrecifes y observar barcos hundidos.

Pero hay dos planes imperdibles: salida en catamarán y un recorrido por las profundidades a bordo de un submarino. El primero incluye almuerzo, bebidas ilimitadas y paradas para caretear con tortugas y apreciar los corales. Tiene una duración de casi cuatro horas, y navegando mientras se bordea la isla se pueden conocer las distintas playas y ver espectaculares casas y complejos hoteleros de la costa oeste, donde todo es lujo. Allí está la de Rihanna, símbolo y figura de Barbados.

En el viaje en submarino se conoce la riqueza de especies, se llega a los arrecifes y se pasa junto a barcos hundidos. Peces de todos los colores, tamaños, formas y las inseparables tortugas acompañan esta aventura a bordo del Atlantis, que dura entre 45 minutos y una hora, y se puede hacer de día o de noche. Esta nave, con capacidad para 48 pasajeros, cuenta con ventanas circulares en ambos costados, lo que permite en todo momento deleitarse con los misterios que esconden las aguas.

Experiencia Concorde

En un hangar del aeropuerto internacional Grantley Adams, que sirve a esta isla, pasa sus días de jubilación uno de los aviones comerciales más rápidos de la historia: el Concorde G-BOAE, conocido como Alpha Echo.

British Airways tuvo en su flota siete de estos aviones supersónicos, que alcanzaban una velocidad máxima de 2.179 kilómetros por hora, y que en verano volaban de Londres a Barbados. Su primer viaje a este destino, en 1977, llevó a la Reina de Inglaterra.

Hoy, aún con sus sillas intactas, su cabina, en la que no cabe un botón más, su pintura impecable, sus potentes motores Rolls-Royce y su nariz alargada, este tesoro de la aviación, obsequiado por el Gobierno inglés, está abierto al público.

Un recorrido guiado deja ver los trajes que lucían los miembros de la tripulación, pasear por sus estrechos pasillos por los que caminaron políticos, empresarios y actores, conocer los menús que se ofrecían a bordo y vivir la experiencia de subirse a una aeronave exclusiva, que dejó de volar por trágicos accidentes.

Al final, el recuerdo para el turista, más allá de las fotos, es un pase de abordaje que inmortaliza el sueño de un viaje que no se repetirá.

Ron, comida y noche

Los sonidos dulces y caribeños de calipso y soca invitan a bailar y a tomarse un buen ron. Y en Barbados dicen que tienen el más viejo del mundo. Se llama Mount Gay, data de 1703 y sus variedades se pueden probar en un recorrido guiado en el que se aprecia la zona donde es embotellado, marcado y sellado para salir rumbo a distintos lugares del mundo.

Su fábrica está en el mismo lugar donde se levantó hace más de tres siglos, rodeada por cultivos de caña de azúcar, lo que más se cultiva en esas tierras. El fin de la cosecha se convirtió en la fiesta nacional de la isla, llamada Crop Over, un carnaval que se celebra de mayo a agosto y que tiene como fecha principal el Kadooment Day (primero de agosto), en el que la población entera sale a las calles en un desfile de comparsas.

Eventos como estos hay casi uno al mes, aunque no todos de fiesta. En mayo pasado, la cita fue con la velocidad en Bushy Park, la pista de automovilismo de la isla, que tuvo rodando al británico Lewis Hamilton, triple campeón de la Fórmula Uno, en su poderoso Mercedes. Y si falta algo por conocer es Bridgetown, la capital de esta perla del Caribe, declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en el 2011. No es muy grande, pero guarda construcciones de la Colonia, edificios coloridos y su cercanía con la bahía la hace especial. Allí hay tiendas en las que los extranjeros no pagan impuestos.

En la noche, una comida en Oistins, la zona donde la oferta de mar es exquisita y se acomoda a todos los presupuestos, es una buena alternativa.Y para paladares más exigentes hay una variedad de restaurantes de gastronomía del mundo, que van desde Atlantis, con vista a los acantilados sobre el océano Atlántico, hasta Buzo’s Osteria Italiana, un elegante lugar donde hay que probar la lasaña y el sorbete de mango para el postre. Para cerrar con fiesta, Harbour Lights, un lugar abierto, pegado a la playa y en el que se camina sobre la arena, donde la música en vivo de bandas locales, los espectáculos de danza y malabarismo, y el concepto de todo incluido en bebidas, hacen la experiencia.

Si usted va

– Desde Colombia, Avianca tiene vuelo directo de 3 horas entre Bogotá y Barbados, con dos frecuencias, miércoles y sábados.
– Los colombianos no necesitan visa.
– La moneda es el dólar de Barbados, pero en la mayoría del comercio se acepta dólar de Estados Unidos. Dos dólares de Barbados equivalen a uno americano.
Hoteles como el Accra ofrece tarifas desde US$126 por noche, y el Tamarind, en la zona exclusiva de la isla, desde US$460.
– La salida en submarino cuesta US$104 por adulto, y en catamarán, desde US$60.
– La entrada a Harrison’s Cave vale US$30.

NICOLÁS CONGOTE GUTIÉRREZ
Enviado especial de EL TIEMPO*
*Invitación de la Oficina de Turismo de Barbados
niccon@eltiempo.com
@NiCongote