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EL EXNOVIO MÁS DESPIADADO DE BOLIVIA


Redactado por: adriana bravo
mayo 28, 2016 , a las 1:02 am

Sucre, Bolivia.- Si el actual escándalo político de Bolivia fuera una telenovela, podría llamarse “El exnovio despiadado”. Los protagonistas: un jefe de Estado maquiavélico y una joven examante que amenaza sus ambiciones políticas. La trama: ella dice que lo va a desenmascarar como un monstruo, pero él está resuelto a aferrarse al poder, aunque ello implique encarcelar, difamar y silenciarla a ella y a sus otros críticos.

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Desde hace varios meses, los bolivianos están pegados a este drama de la vida real, protagonizado por el presidente Evo Morales y su exnovia, Gabriela Zapata. A finales de febrero Morales perdió un referendo que le hubiera permitido postularse para un cuarto mandato, en parte por la consternación que generaron las noticias sobre su ex. Según informan, Zapata se habría enriquecido al representar a una empresa china que obtuvo contratos estatales por cientos de millones de dólares.

El primer episodio se dio a los pocos días de la votación. Aunque inicialmente el gobierno de Morales rechazó toda insinuación de tráfico de influencias, las autoridades arrestaron a Zapata y la acusaron precisamente de eso. Zapata, por su lado, decidió que no iba a caer sola.

En una serie de entrevistas que dio desde la cárcel, Zapata denunció que se había vuelto el chivo expiatorio de un gobierno que tiene mucho que ocultar. Para comenzar, desmintió la versión de Morales sobre la supuesta muerte del hijo que habían tenido juntos. El niño, según Zapata, sigue vivo. “Ya no voy a callarme”, le dijo al diario El Deber en marzo. A estas alturas la verdad sobre el niño sigue siendo un misterio.

También prometió que revelaría detalles sobre la evolución de Morales, el primer líder indígena de Bolivia, quien pasó de ser un hombre benévolo a un hombre calculador y peligroso. “Evo Morales no era el monstruo que es hoy”, dijo Zapata. La mujer y su abogado también dijeron que tienen información comprometedora sobre el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, la mano derecha del presidente.

Pero aún hay dudas sobre si esta información saldrá a la luz pública y si Zapata tendrá la oportunidad de defenderse y denunciar a otras personas con nombre y apellido. La semana pasada las autoridades arrestaron a su abogado, Eduardo León, y a su tía, Pilar Guzmán, quien había corroborado que el hijo de Zapata y Morales estaba vivo. León, un jurista destacado, recientemente compareció a un juzgado con un cartel que decía “preso político”.

Mientras tanto, los aliados de Morales en el congreso han estado impulsando proyectos de ley que buscan limitar la libertad de prensa y controlar el uso de las redes sociales. Al parecer no entienden que la derrota de Morales en febrero fue producto de hechos vergonzosos, no de cobertura periodística crítica. Es evidente que le tienen miedo a la versión que Zapata podría contar si tiene la oportunidad de defenderse durante un juicio.

El martes, Morales anunció que convocará un nuevo referendo, pues, según él, perdió el primero por cuenta de las “mentiras” alrededor del caso de Zapata. “En el segundo tiempo veremos quién es quién”, dijo.

Gastar millones de dólares en un nuevo referendo representaría un abuso de poder y un insulto a los bolivianos que ya decidieron que el país necesita nuevos líderes. Otra campaña electoral no detendrá ni las noticias ni las revelaciones desconcertantes, lo cual seguirá desprestigiando a un hombre que lleva en el poder más que cualquier otro mandatario en el hemisferio.

Aunque no está claro cuál será el último capítulo de este drama, de esto no queda la menor duda: el encubrimiento por parte de Morales y sus secuaces es peor que el crimen.