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MAGNÍFICAS HACIENDAS EN TLAXCALA


Redactado por: adriana bravo
marzo 8, 2017 , a las 5:00 am

Tlaxcala, Tlax.- Hola compañeros lectores, ¿cómo están? Espero que se encuentren muy bien y con ganas de salir a conocer, descubrir nuevos lugares y llevarse una que otra sorpresa como me sucedió el fin de semana pasado y que ahora les relataré.

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Andaba yo un poco corto de lana y de tiempo, por lo que no podía ir muy lejos ni muchos días a conocer algo nuevo, así que me puse a ver mi mapa de Puebla y sus alrededores y elegí ir hacia Tlaxcala. Investigué sobre alguna hacienda que hiciera pulque y para mi sorpresa ya no hay muchas, solo encontré una: San Francisco Tecoac, que está cerca de Huamantla; hice las llamadas pertinentes para arreglar una cita y dirigirme a conocerla. Hablé con Lulú, la propietaria de dicha hacienda; ella me explicó que tenía que estar temprano porque empezaban a raspar el maguey (cosa que no entendí), y por lo mismo debía ser puntual. Quedé muy formal de estar a la hora acordada, normalmente sí soy puntual.

Invité a una amiga para que me acompañara para pasar un día diferente y aprender algo nuevo, además de que necesitaba una asistente, ¡¡ja!!

Pase tempranito por María José y nos dirigimos hacia Huamantla, que muy cerca de ahí está la hacienda. El camino es muy bonito, la carretera rodea a la Malinche y la mañana ayudó mucho para poder observarla con mucha claridad, el cielo azul y el color de la montaña hacían un contraste perfecto, quedamos de subirla algún día. Después de varias vueltas y alguna que otra perdida en el camino y bromas por ver de quién era la culpa, llegamos por fin a la hacienda; no son más de 45 minutos, pero evidentemente hicimos un poco más.

HACIENDA TECOAC

Allí nos estaban esperando Lulú y su esposo José, listos ya para ir a ver el proceso del pulque. Nos dirigimos hacia un maguey de gran tamaño, yo creo unos 3 metros de altura, y tenía más de 8 años. Junto a él nos explicaron el proceso: el aguamiel sale de las pencas, no de la piña como mucha gente cree, se hacen 2 raspadas al día, una en la mañana y otra en la tarde, cada una da aproximadamente 6 litros de aguamiel y cada raspada es de 10 minutos, una vez que sale el aguamiel lo sacan con un calabazo, que es un instrumento prehispánico que hace una función similar a la de un popote enorme y lo depositan en un garrafón para hacer la fermentación, una pequeña porción la dejan en la piña y la tapan con una penca porque llegan animalitos en las noches, como ardillas o tlacuaches, y se la toman.

Hicimos un pequeño ritual con unos jarritos que contenían aguamiel dando gracias al maguey por regalarnos esa bebida y por tenerla dentro de él durante muchos años. Es como un juguito dulce de caña, está muy rico. Obviamente después viene la fermentación y da paso al pulque natural, que después se puede curar con alguna fruta y queda delicioso. Una vez que el maguey ha dado todo el aguamiel que puede, poco a poco se empieza a secar.

Una vez que terminamos la explicación del pulque nos dirigimos al interior de la hacienda, ¡¡¡ya nos estaba esperando un delicioso desayuno!!!

Vaya sorpresa, chicharrón en salsa de tecol, fajitas en salsa borracha con un toque de pulque, pipián de pollo con calabacitas, lentejadas y cochinita pibil, y claro, no podía faltar pulque natural y curaditos de piña, ¡¡¡todo se veía y estaba delicioso!!!

Nos disponíamos a empezar a desayunar cuando llegaron unos hermanos de Lulú con sus respectivas familias y con unos enormes platos de chicharrón, aguacates, pápalo, y carne de puerco que tenía pegado chicharrón, nos dijeron que le llaman taco placero y que nada más esa carne la venden dos veces a la semana en una sola carnicería de Huamantla. Como podrán imaginar, todo se veía delicioso.

Desde que entró por la puerta uno de los hermanos de Lulú me llamó mucho la atención, su rostro me era familiar, le pregunté por su nombre y me dijo que era Manolo. Confirmé mis sospechas, le pregunté si no me reconocía y me dijo que no; era un antiguo administrador de una ganadería de unos amigos míos, me enseñó mucho de toros y toreros, además de que nos cuidó y regañó cuando hacíamos travesuras de todo tipo, me encantó ese reencuentro.

Mientras comíamos ese delicioso almuerzo surgieron anécdotas de la familia, la historia de la hacienda y varios chascarrillos que le hicimos a Manolo porque lo invitaron a hacer un papel de veterinario en una película que actualmente se graba en Tlaxcala. María José y yo estábamos encantados con la comida y con la convivencia familiar, sobra decir la hospitalidad de todos ellos.

Una vez que terminamos el almuerzo, nos llevaron a conocer la hacienda. Mientras caminábamos por el campo, me llamó la atención un altavoz que tenían en el pueblo y toda la gente la puede usar para hacer anuncios sobre lo que quieran, esta vez se podía escuchar una voz masculina que decía así: “coooomproooo buuuuuurrrrooos, booooooorrrrrreeeegos y cabaaaaaallos”, ja, ja, ja, se me hizo muy curioso.

La hacienda data de fines del siglo XVIII, actualmente tienen ganado bovino, cultivan brócoli y obviamente producen pulque. Hace unos pocos años decidieron adecuar habitaciones para rentarlas a grupos de familias o empresas y hacer paquetes para pasar unos días de descanso con diferentes actividades, como son: funciones de títeres, cuentan leyendas alrededor de fogatas, temascal y hacer los típicos tapetes de aserrín de colores y vaquillas para torear, obviamente acompañados siempre de pulque y platillos espectaculares. La página es www.haciendatecoac.com.mx

Nos teníamos que ir para visitar otra hacienda, así que nos despedimos de cada uno de ellos con un gran abrazo y prometiéndonos volvernos a ver pronto, obviamente fuimos a la cocina a despedirnos de Mary, la cocinera, y felicitarla por lo delicioso que estuvo todo.

En verdad visítenla, no se van a arrepentir.

HACIENDA TENEXAC

Nuevamente nos trepamos al coche y nos dirigimos hacia el nuevo destino, la hacienda Tenexac.

Otra vez mi asistente se equivocó en los trayectos, ¡¡¡ja!!!, y después de varias vueltas pudimos llegar. Desde la entrada se puede ver que es una hacienda sobria, elegante y muy grande. La verdad ahí llegamos sin invitación, por lo que estaba yo un poco apenado por presentarnos así; amablemente salió a nuestro encuentro una encantadora señora llamada Paz y nos dijo que sin ningún problema la recorriéramos, nos dijo rápidamente lo que tenía la hacienda y que la conociéramos.

Cómo yo sabía que era una ganadería de toros de lidia, entre otras cosas, nos dirigimos hacia donde se encontraban las reses bravas, ya que eso me gusta; más adelante haré un reportaje más completo sobre eso. El camino para llegar adonde se encuentran los toros está rodeado de árboles y un pequeño jagüey con poca agua, nos detuvimos a ver un pequeño poni con el que jugaban unos chamaquitos.

A María José le gustan los caballos, sabe montar y es uno de sus hobbies, le gusta mucho, a mí la verdad no porque me dan miedo, no tenía mucho que habíamos hablado de eso y me decía que no hacen nada. Casi me da un ataque de risa cuando se acercó a hacerle cariñitos, ¡¡¡y que la muerde!!! Por obvias razones no me reí a carcajadas, no le hizo gran cosa, pero el susto nadie se lo quitó…

Así llegamos adonde se encontraban los toros, que se encuentran a campo abierto, pastando y descansando; es hermoso este animal, es un animal que impone. Junto al campo bravo se encuentra un pequeño coso taurino, lo recorrimos y bajamos al ruedo, le conté por qué me gustan los toros y la fiesta y algunas cosas que no me parecen, ella no está de acuerdo con el maltrato animal y como que no le gustó mucho mi explicación, aunque en varias cosas coincidimos sobre ese tema.

Después de estar ahí caminamos hacia la hacienda y llegamos a las caballerizas, son preciosas y obviamente había caballos, luego nos dirigimos a un salón en donde había carretas antiguas, eran más de 8 que están muy bien cuidadas, no pudimos evitar subirnos y hacer la finta de que corríamos en ellas; me imaginé cómo habrían sido los trayectos y distancias que recorrían antes las personas para llegar a los destinos a los que iban.

Estuvimos viendo las ruedas, los tapices originales que tienen por dentro, los mecanismos, las ventanas, los quinqués que tienen para alumbrarse con velas en el camino, toda una experiencia.

Finalmente nos encontramos otra vez a Paz y nos dijo que había tenido una fiesta familiar y que estaba muerta, habían terminado a las 6 de la mañana. Nos ofreció un refresco en uno de los salones y para mi sorpresa se encontraba ahí un buen amigo, Fidel. Me dijo que era hacienda de su familia política y que estaban muertos por la fiesta.

Fidel que me dice: “Noriega, vas a ver esto, te va a encantar”; que nos lleva a lo que era la tienda de raya, abrió las puertas y vaya sorpresa, en verdad hermoso el lugar, conserva antiguos frascos, libros, especies, fotos, y un sinfín de cosas, nos gustó mucho ese pequeño detalle que tuvieron con nosotros. Después Paz nos hizo un pequeño recorrido por algunas de las habitaciones, despacho y sala principalmente, también con muebles antiguos, fotos y cuadros, en verdad muy bonitos.

También existe hospedaje ahí, hay diferentes actividades que realizan que seguro les van a encantar. Por decreto presidencial fue declarado Monumento Histórico de la nación en 1986, son más de 480 hectáreas, que se pueden recorrer a caballo, carretas, etc. Visítenla, ¡la van a disfrutar!

Nos hubiera gustado estar más tiempo ahí pero no queríamos ser imprudentes, pude ver a lo lejos la capilla que no visitamos y ese será el pretexto para regresar.

La página es www.haciendatenexac.com y el correo de la propietaria es pazvirginiayano@hotmail.com

Bueno compañeros lectores, espero que les haya gustado esto y más adelante les traeré nuevas cosas, mi correo: paco_noriega2001@yahoo.com

Y también aprovecho para mandar felicitaciones por su cumpleaños número 66 a mi mamá, que es mi fan número 1. ¿A que nunca te habían felicitado así Ma? ¡¡¡Ja!!!
Hasta la próxima. ¡¡Saludos!!