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CHIVANIZA, A TRES AÑOS DE LA TRAGEDIA


Redactado por: adriana bravo
abril 16, 2016 , a las 1:16 am

Chivaniza, El Barrio de La Soledad, Oax.- Faltan escasos cuatro meses para que se cumplan tres años de la tragedia. En esta agencia municipal el recuerdo sigue vivo y el riesgo latente, la gente no olvida a los nueve muertos y 40 intoxicados, tampoco deja ir de la memoria cómo tuvieron que salir corriendo cuando sobrevino la fuga de amoniaco. Chivaniza, comunidad perteneciente al municipio de El Barrio de la Soledad, en la zona norte de la región, paga el precio de haber sido fundada en lo que a la postre se convertiría en el derecho de vía de Petróleos Mexicanos (Pemex).

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No se recuerda aquí un accidente similar desde hace por lo menos 40 años. La gente que aquí habita vive en su mayoría del cultivo para autoconsumo y existen quienes laboran en las empresas de Lagunas y otros más en los centros comerciales de Matías Romero.

A poco de cumplirse el tercer año de aquella negra tarde del 20 de agosto del 2013, cuando los trabajos realizados por la empresa Cuadro Rojo provocaron la emergencia, el reclamo sigue siendo el mismo: ¡ayuda! Y el clamor sigue siendo para Pemex.

“Vivimos en una bomba de tiempo y a pesar de eso la empresa no ha cumplido nada de lo que prometió”, suelta Pablo Ramírez, agente municipal.

El miedo

“Ya se van a cumplir tres años de la fuga y de la muerte de esos nueve trabajadores de la empresa Cuadro Rojo y los pobladores de Chivaniza seguimos viviendo en la incertidumbre, con el miedo de que en cualquier momento pueda suscitarse otro percance igual o mayor, ya que vivimos en medio de todas las líneas de Pemex”, reitera.

De acuerdo con la autoridad auxiliar, la situación no está resuelta al 100 por ciento. La comunidad siente, argumenta, que no se hicieron los trabajos requeridos y el temor persiste entre la ciudadanía.

“No hubo mucha atención en el momento de la reparación, sigue la ordeña de las líneas, reportamos y solo vienen a taparlo sin hacer nada más para evitar que esto siga sucediendo”, lamenta Pablo Ramírez.

La falta de atención de Petróleos Mexicano, dice, mantiene con “el Jesús en la boca” a los pobladores, quienes temen salir volando el día menos pensado. Asegura que nadie duerme tranquilo, “ya que del lado oriente y poniente estamos rodeados de ductos de Pemex”.

La última promesa

De acuerdo con el agente municipal, en la última reunión se acordó un encuentro para el 27 de marzo del 2014, pero jamás llegó autoridad alguna.

“Quedaron en confirmarnos la reunión para ese 27 de marzo y hasta el día de hoy no nos han confirmado”.

Luego de la tragedia, indica, no se ha llevado a cabo ningún simulacro en la zona, ni siquiera pláticas informativas, “para que uno sepa qué hacer en caso de una fuga o una explosión”.

Al respecto, el personal de Pemex solo le ha dado vueltas y ha evadido el tema. “Las veces que he hablado con personal de Pemex acerca de las pláticas solo dicen que luego lo vemos y hasta ahí queda, eso habla del poco interés de ellos hacia la comunidad”.

Los daños

Tras la fuga, el agente menciona que las tierras de cultivo fueron afectadas y de los animales que se perdieron no se han podido recuperar. Dice que solo recibieron un 50 por ciento del pago prometido.

“No se pagó la totalidad de los daños ocasionados en la comunidad de Chivaniza. Se dañaron ríos, pozos, cultivos, áreas verdes y la fauna, eso no tiene precio, pero si afecta, ahorita a casi tres años hay personas que están desarrollando enfermedades no muy comunes, ellos sacan conclusión de que es por lo que se inhaló cuando la fuga de amoniaco, el mal olor permaneció por más de 25 días”.

Agrega que luego del desdén de Pemex, las promesas se quedaron en el aire.

“Ellos solo vinieron a calmar su problema y no el de la comunidad. Después del accidente nos llenaron de promesas, no se negaron en nada de lo que se les pidió, pero de eso nada cumplieron, el principal era la instalación de una torre con alarma para alertar a la población en caso de una fuga o explosión”, explica.

De igual forma, se les prometió gestionar una antena de telefonía celular para que en todo momento estuvieran comunicados, pero la intención no cuajó. “Acá no hay señal de celular, eso ayudaría a 10 comunidades que no tenemos, también personal de la SCT prometió pavimentar todas las calles del pueblo para que se facilitara la salida en caso de un desalojo y tampoco, bien dicen que prometer no empobrece a nadie y eso hicieron ellos”.

La petición

“Queremos que Pemex afronte su responsabilidad, necesitamos proteger a los ciudadanos de Chivaniza, que los pobladores en caso de un desastre no estén desamparados, ya que primero se fundó la comunidad de Chivaniza y luego pasó Pemex con sus líneas”, es el reclamo generalizado.

El agente municipal considera necesaria que se genere un nuevo acuerdo con la Empresa Productiva del Estado,  “ahora es buen momento, de hecho los pobladores quieren tapar la carretera como presión pero eso no los afecta a ellos, afecta a la ciudadania que viaja y trabaja”.

La comunidad, insiste, necesita diversos apoyos: proyectos productivos, seguridad, capacitación para reaccionar a las emergencias, caminos adecuados.

Subraya que se estableció un acuerdo para que con maquinaria pesada se comenzaran los trabajos pero volvió a quedar en el aire. “Eso solo fue al inicio, ahorita ya no se ve movimiento de Pemex, solo vienen cuando pasan a realizar inspecciones a las líneas, más aun con lo de la construcción de la super-carretera que pasa a un lado de las líneas de Pemex”.

La advertencia

Pablo Ramírez es claro: “La comunidad no está preparada en caso de un nuevo siniestro, hay mucha población adulta y enferma que no alcanzaría a salir, estamos en manos de Dios, siento que muchos morirían ya que no podrían salir de sus hogares, Pemex ha dañado más de lo que ha beneficiado a la población”.

LOS SALDOS DE LA TRAGEDIA

7 LOCALIDADES AFECTADAS.

9 MUERTOS.

40 INTOXICADOS.

1,200 PERSONAS EVACUADAS.