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SANTA MARÍA, CAPITAL DE PIGMENTOS EN OAXACA


Redactado por: adriana bravo
junio 11, 2016 , a las 1:12 am

Santa María Coyotepec, Oax.- En Tlapanochestli –colores de grana en náhuatl-, centro de difusión de la grana cochinilla, se gesta una nueva forma de hacer arte a partir del uso del tinte carmín obtenido del insecto. Reacciones químicas con productos naturales generan matices y colores que permiten dar vida a óleos que describen escenarios oaxaqueños.

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El proyecto inició hace más de una década con la intención de generar colorantes para alimentos. Con la misión de obtener colorante de grana, iniciaron las investigaciones sobre la crianza del insecto.

Poco después la idea original cambió, para conformar un centro de investigación en el que se da a conocer las técnicas de obtención del colorante natural y sus aplicaciones a mexicanos y extranjeros.

Carmín de grana

Edgar Jahir Trujillo, arquitecto egresado de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) y colaborador del centro, explica que aunque en un principio el proyecto fue ideado para la producción de colorante natural, con el paso del tiempo, el enfoque cambió con el propósito de difundir el conocimiento sobre el tema.

Hoy, el espacio erigido en Santa María Coyotepec recibe a investigadores, estudiantes e interesados en el tema, para que obtengan información en áreas como agronomía, diseño textil, producción y arte.

Sangre de nopal

A la grana cochinilla se le llamaba “nochestli”, que quiere decir en náhuatl “sangre de nopal”. El término grana cochinilla fue introducido por los españoles tras la época de la conquista, pues en territorio español existe un insecto con características similares que se llama kermes y que produce un color similar al de la grana.

No obstante, el investigador aclara que el pigmento color rojo que se obtiene del insecto no es su sangre, sino un ácido que forma parte de la composición química de la grana cochinilla.

Arte orgánico

Tlaplanochestli trabaja en la experimentación con tinte obtenido de la grana cochinilla y su combinación con otros productos naturales para generar pigmentos aplicables al arte. Edgar Jahir Trujillo señala que la práctica inició tras el interés de revivir el uso de pigmentos naturales empleados antes del surgimiento de la industria química.

Su aplicación se realiza en diferentes cuadros que muestran escenarios cotidianos de Oaxaca, “Pienso en esa época en la que el hombre tenía que buscar en la naturaleza elementos en la tierra, pigmentos minerales, plantas, para obtener color. Lo más importante es que se obtenían también colores de animales como el caracol púrpura y la grana cochinilla”, apunta.

Parte de la investigación que realiza refiere al tiempo que los pigmentos permanecen en los cuadros, pues no es lo mismo, dice, trabajar con colorantes químicos que con materias orgánicas. Para ello realiza constantes procesos de extracción de color. A partir de ello se elaboran lacas para crear colores más intensos y de mayor durabilidad.

Al combinar el pigmento carmín con limón se obtienen colores rosas, si se combina con otros productos naturales como el añil se obtienen tonos azules y si se mezcla con flores de cempasúchil, el resultado son tonos naranjas, así, paisajes, retratos, edificios y objetos abstractos, cobran vida.

Criadero especial

El espacio está habilitado con parcelas donde se siembra nopal al aire libre, pero también cuenta con un vivero que funciona bajo el sistema de cultivo “penca cortada en cama plana”. La técnica requiere de la selección y cortado de ejemplares de nopal de castilla y su colocación en camas de arena, a una separación de 10 centímetros entre planta y planta.

Sobre cada nopal se inserta un “nido” (tubo de petate sostenido con un alambre), donde se colocan las cochinillas hembra; de 20 a 30 ejemplares por tubo, luego éste se tapa con un pequeño pedazo de tela tipo tul, para evitar que entren otros insectos.

Cuando las crías de las hembras nacen, salen por los orificios del nido y ocupan un espacio en el nopal, donde se alimentan por tres meses, ciclo de vida del insecto, que puede variar según el clima, pues el calor acelera su metabolismo.

Cada cochinilla puede tener más de 200 crías. Una vez que el nopal ha sido usado por las hembras que ocupan un nido, se desecha y se emplea para alimentar ganado, pues su reciclaje podría afectar la calidad del color que se produce con los insectos.

Práctica prehispánica

Investigaciones revelan que la reproducción de la grana cochinilla es el resultado de un proceso de más de 400 generaciones que fueron domesticando el proceso, situación similar a lo que sucedió con el maíz. La cochinilla pasó de ser un insecto silvestre, que crece sin la intervención del hombre en su reproducción, y la estirpe fina, cuyas condiciones climatológicas y reproductivas están controladas.

Al respecto, el director del centro, Manuel Loera Fernández, resalta que México tiene un clima variable, por lo que es difícil calcular las condiciones idóneas en las que crece la cochinilla, principalmente por la larga temporada de lluvia que dificulta la reproducción silvestre del insecto el cual sólo se adhiere a la planta mediante su aparato bucal.

Producción comunitaria

Tlaplanochestli emplea la cochinilla que produce en los talleres que se imparten tanto a estudiantes como a investigadores, éstos pueden ser de pintura, de teñido de fibras textiles o cultivo de grana cochinilla.

“Nuestro cultivo no es masivo como el de otros proyectos a nivel nacional, se usa solamente para abastecer las necesidades del espacio”, comenta el director del centro, quien considera que niños y adultos de cualquier edad pueden conocer los procesos de obtención de colorantes naturales.

El centro también dedica parte de su producción a la obtención de tintura y a elaborar kits de pintura natural.

EL INSECTO

La grana cochinilla (Dactylopiuscoccus Costa) es un pequeño insecto parásito del nopal que produce un colorante rojo natural, químicamente conocido como ácido carmínico.

COLORANTE NATURAL

El ácido carmínico obtenido de cada grana cochinilla equivale al 25% del tamaño del insecto.

5 diferentes especies de cochinilla habitan en México

INSECTO DOMESTICADO

El cultivo y reproducción de grana cochinilla en condiciones controladas permite obtener un carmín con mejores cualidades para aplicarse en textiles

USO PREHISPÁNICO

El valor de este colorante ya era conocido por los aztecas antes de la llegada de los españoles a América Cuando los españoles conquistaron México, en 1521, vieron a los indígenas recoger insectos de los nopales. Este colorante se conoció en Europa a partir del siglo XVI.

LA RECOLECCIÓN

La recolección de la cochinilla se realiza aproximadamente a los 90 días de su plantación, dependiendo de la altitud de la zona en que se realice. Para ello se utiliza una cuchara con un mango alargado, que facilita al agricultor llegar hasta todas las cladodios o paletas de la tuna. Una vez raspada, con cuidado, la hoja o paleta y desprendida la cochinilla, se deposita en un recipiente apropiado.

LOS USOS

En la cultura prehispánica, la grana era sumamente cotizada por los pobladores y se utilizaba para teñir objetos diversos: alimentos, plumas, madera, textiles, algodón, piedras, tajes, viviendas, y se usaba también como tintas para códices. El extracto de cochinilla probablemente es el colorante natural con mejores características tecnológicas, pero se utiliza cada vez menos debido a su alto precio.