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COMIDA DESPERDICIADA ALCANZARÍA PARA ALIMENTAR A LOS MÁS POBRES: BAMX


Redactado por: adriana bravo
junio 15, 2016 , a las 1:18 am

Tepeji del Río de Ocampo, Hgo.- Si México canalizara a los más pobres todo el alimento que se desperdicia en restaurantes, hoteles, centrales de abasto y centros comerciales, alcanzaría para alimentar a toda la población en situación vulnerable y eliminar el hambre, asegura Rubén Oliva Rodríguez, director general del Banco de Alimentos de México, una asociación civil sin fines de lucro que recupera comida en buen estado para redistribuirla a comunidades con carencias alimentarias.

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Durante un recorrido por el Centro Nacional de Acopio y Distribución de Alimentos (Cenadi) establecido en esta localidad el año pasado, el dirigente explicó que en 2015 el organismo recuperó 112 mil toneladas de comida, con la que se benefició a una población de 1 millón 142 mil 634 personas.

Dicha cifra, explicó, corresponde apenas al 2 por ciento del total de comida que se desperdició, más de 5 millones y medio de toneladas, de acuerdo con los cálculos de la Asociación.

Oliva contó que la idea del banco de alimentos surgió en Guadalajara a principios de los años 90, cuando un empresario agroindustrial, Ricardo Bon, acudió a una casa de ancianos invitado por un cura y para su sorpresa, lo que esa gente iba a comer ese día lo había pepenado de una de sus bodegas, en donde colocaban los alimentos de desperdicio.

Actualmente, la asociación cuenta con más de 60 bancos de alimentos afiliados en todo el país que reciben donativos de más de más de 4 mil empresas productoras a nivel nacional; de productores del campo (principalmente fruta y verdura); centrales de abasto; tiendas departamentales; hoteles y restaurantes.

“Tenemos cubiertos casi todos los estados, solo faltan Nayarit, Durango y Baja California”, comentó el directivo.

Explicó que la manera en la que opera el banco es la siguiente: las instituciones o comunidades que tienen necesidad de recursos se acercan al banco en donde se les hace un estudio socioeconómico para ver a cuántos beneficiarios atienden, de qué necesidades, etcétera.

Una vez aprobado el proceso cada 15 días se les dota de una despensa lo suficientemente grande para cubrir estas necesidades.

Cuando se trata de comunidades se realiza el estudio socioeconómico, se determina cuántas personas van a atender y la misma comunidad se organiza para definir a un presidente, un tesorero y un secretario, cargos que desempeñan durante un lapso de un año.

Los encargados son los responsables de coordinar las entregas de las despensas, las cuales nunca se regalan, sino que se venden en un precio no mayor al 10 por ciento de su valor comercial.

“No queremos convertirnos en una asociación de asistencialismo sino ayudarle a la gente a que salga de esa condición por un tiempo razonable para que pueda autoemplearse y crecer”, dijo Oliva Rodríguez.

Esta cuota del 10 por ciento tiene dos objetivos “primero dignificar a la persona, porque lo que no cuesta no se valora y segundo para poder sufragar los gastos operativos que tenemos”, señaló el directivo.

Indicó que hasta la fecha solo tienen convenios con las empresas fleteras Tres Guerras y Transportes Pitic quienes gratuitamente les envían camiones para mover 4 toneladas de alimento diarias.

No obstante, Oliva Rodríguez consideró que el nivel de donaciones es insuficiente para atender las necesidades que tiene la población por lo que llamó a las autoridades de los tres órdenes de gobierno a tomar medidas que incentiven a las empresas mediante deducciones fiscales.

Actualmente, comentó, las empresas en México solo pueden deducir el 5 por ciento de lo que donan, mientras que en Estados Unidos por ejemplo la cifra llega hasta el 100 por ciento.

“Necesitamos hacer un gran esfuerzo. A veces creo que es insuficiente el papel de la sociedad civil. Necesitamos ser mucho más altruistas y responsables, así como sembrar valores. Eso no lo va a hacer el gobierno sino cada uno de nosotros en nuestro ámbito. Este México va a cambiar cuando cada uno de nosotros en nuestro pequeño mundo lo cambiemos”, consideró.