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ESPAÑA TIENE UNA DEUDA CON CERVANTES


Redactado por: adriana bravo
abril 25, 2016 , a las 1:05 am

Madrid, España.- Esta semana se celebra en sus países de origen a dos figuras emblemáticas de la literatura occidental: William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Se cumplen 400 años de su muerte.

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Pero mientras en el Reino Unido la figura de Shakespeare se celebra por todo lo alto con un calendario de actividades que se prolongará durante todo el año, las autoridades españolas son criticadas por no hacer lo suficiente por recordar la figura de Cervantes, el escritor de “Don Quijote de la Mancha”, obra considerada como fundacional de la narrativa moderna.

Mientras España comienza su quinto mes sin gobierno electo tras unas elecciones el pasado diciembre que no le dieron a ningún partido la mayoría suficiente para gobernar, las críticas se han tornado políticas.

Hace algunas semanas, Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA, la empresa que edita El País, rindió homenaje a Cervantes durante su junta de accionistas y se centró en la “ausencia y anomia de las autoridades de nuestro país en todo lo que se relaciona con dicho evento”.

En enero, los diputados socialistas presentaron una propuesta en el congreso para presionar al gobierno conservador. Querían que mejorara el calendario de conmemoración de Cervantes. José Andres Torres Mora, uno de ellos, acusó al gobierno de estar “de brazos cruzados”.

Las autoridades insisten en que la crítica está fuera de lugar. Creen que el gobierno nunca trató de tomar control sobre las actividades relacionadas con el escritor ni tomaron en cuenta su conmemoración.

José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, dijo en una entrevista telefónica que su objetivo es “romper con la filosofía” de lo sucedido en las décadas de los ochenta y los noventa, años de gobiernos mayoritariamente socialistas. En aquella época, según Lasalle, los proyectos culturales dependían en gran parte de las subvenciones y estaban organizados desde arriba de manera jerárquica.

Ahora, el recuerdo de Cervantes debería basarse mucho más en “la propuesta que en la orden”. Para Lasalle supone “un cambio de mentalidad que quizás no se comprende. Hemos buscado algo más transversal, democrático, colaborativo y plural”.

De todos modos, el Ministerio de Cultura decidió la semana pasada que añadiría 129 proyectos a la agenda conmemorativa y dejó la cifra total en 329. El gobierno dijo que ha destinado un total de 4 millones de euros para financiar actividades vinculadas con el aniversario. Las comunidades autónomas ejecutan la mitad del presupuesto.

En el Reino Unido, casi todas las instituciones culturales han planeado algún evento relacionado con Shakespeare. El domingo, cuando se conmemora la fecha de su muerte, la Royal Shakespeare Company ofrecerá una actuación con el título de “Shakespeare Live!” que será emitida por la BBC. Contará con actores como Helen Mirren, Judi Dench y Benedict Cumberbatch. El Príncipe Carlos estará entre el público.

El Teatro Nacional, la Biblioteca Británica, el Royal Festival Hall y el Museo Victoria y Alberto, entre otras instituciones, celebrarán actividades esta semana.

En comparación, las actividades españolas son de menor perfil y causan molestia a no pocos de los escritores e intelectuales del país.

Arturo Pérez-Reverte, uno de los novelistas españoles de más éxito, escribió en su blog que mientras el Primer Ministro inglés David Cameron ha escrito un artículo de amplia circulación sobre Shakespeare y ha llegado a recitar una serie de juegos de palabras en el parlamento para demostrar cómo el poeta y dramaturgo ofrece “ejemplos útiles para cualquier ocasión” sería impensable que Mariano Rajoy, el presidente español en funciones, le rinda tributo en público a Cervantes.

La gestión por parte del gobierno de la conmemoración es, para Pérez Reverte, “la vergüenza internacional del año Cervantes”.

El miércoles, Rajoy le regaló un ejemplar del Quijote a Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Catalunya, defensor del separatismo. En un gesto cargado de lectura política, cuando Rajoy advirtió del riesgo implícito al intento de separación de Cataluña y España.

Lasalle dice que lamenta las reacciones negativas por parte de “ciertos círculos intelectuales” y los consideró parte de “un espíritu típicamente español que considera lo nuestro peor que lo que se hace en el extranjero. Eso es algo que nunca hacen los anglosajones”.

Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, también ha hecho pública su preocupación sobre la organización de la conmemoración. En enero habló de retrasos en los preparativos y avisó de “perder el tiempo y la oportunidad que tenemos para conmemorar a Cervantes”.

En una entrevista telefónica, Villanueva dijo que está “preocupado, pero también un poco más relajado porque creo que todo funciona y va poniéndose en su lugar”.

Que España no esté a la altura de Cervantes es, quizás, algo acorde con la propia vida del escritor.

Uno de los eventos más importantes, que se celebrará el 22 de mayo, es una exposición en la Biblioteca Nacional. Se exponen nueve de las 11 cartas que se conservan de las que escribió Cervantes mientras trabajaba como recaudador de impuestos. La muestra sigue los pasos del escritor por el Mediterráneo, no siempre voluntarios. Pasó cinco años preso en Argel como prisionero de un grupo de piratas.

La última parte de la muestra, dedicada al mito de Cervantes y su legado señala cómo un grupo de escritores ingleses ha seguido su huella en el ámbito de la ficción. Se incluye entre ellos a Henry Fielding y a su novela “Tom Jones”.

Un guía explicaba hace poco a un grupo de visitantes que Cervantes recibiría más homenajes si hubiera vivido en Londres y no en Madrid. Y lo decía en el mismo Barrio de las Letras en el que vivió el escritor junto a otros escritores del Siglo de Oro, el siglo XVII de las letras castellanas, como Lope de Vega o Tirso de Molina.

José Manuel Lucía Megías, catedrático de filología románica y responsable de la exposición de la Biblioteca Nacional, afirma que el desarrollo del Barrio de las Letras como centro cultural es “el gran sueño que Madrid necesita”.

El año pasado, un grupo de investigadores afirmó haber descubierto los restos de Cervantes en un Convento de Madrid, el lugar donde recibió sepultura en 1616. Pese al revuelo causado en los medios, Fernando de Prado, el historiador encargado de la búsqueda, explicó que el ayuntamiento de Madrid “no se ha hecho absolutamente nada” desde entonces para potenciar el lugar.

Sobre todo, según De Prado, “no ha habido ningún esfuerzo por pensar sobre cómo Cervantes y este año tan especial podrían traer beneficios a largo plazo”.

Los políticos, añadió, “solo están interesados en lo que sucederá en la política española, para ellos Cervantes no es más que un evento que les permite salir en la foto”.

Villanueva, que es también catedrático de Literatura Comparada, dijo que Cervantes y Shakespeare deberían ser homenajeados como “autores totalmente complementarios”. Cervantes “escribió teatro y poesía, pero reconoció que no estaba demasiado inspirado en esos ámbitos, mientras que Shakespeare no escribió narrativa”.

En la muestra de la Biblioteca Nacional no hay nada traducido al inglés, algo que el responsable de la muestra, Lucía Megías, ha calificado como error institucional. “Es un error no pensar más allá del público que habla español. A veces pienso que en este país no hay visión de mercado”.

Pero Lasalle, el secretario de Estado de Cultura, argumentó que la muestra en Madrid sale ganando si se compara con la de Shakespeare en la British Library y citó la nueva coreografía que la Compañía Nacional de Danza acaba de presentar con críticas favorables o un festival de verano en Almagro que estará casi totalmente centrado en la obra de Cervantes.

Los eventos públicos no reciben demasiada atención por parte de los medios pero, pese a eso, muestran un avance fundamental en la defensa de su figura. Y citó un proyecto para digitalizar toda su obra.

La conmemoración oficial del IV centenario de Cervantes durará hasta mediados de 2017. Sea cual sea el nivel de las críticas, Lasalle cree que la evaluación del impacto de las actividades “deberían hacerse cuando concluyan”.