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TURISTAS DE VENECIA, HÁGANSE A UN LADO Y DEJEN PASAR A LOS RESIDENTES


Redactado por: adriana bravo
abril 19, 2016 , a las 1:05 am

Italia, Venecia.- Ante las hordas de turistas que amenazan con invadir Venecia un año más con la llegada del buen tiempo, el Ayuntamiento de la ciudad ha decidido abrir un ‘corredor humanitario’ para sus residentes. Se trata de facilitar un acceso prioritario para tomar el vaporetto, el barco con el que trasladarse de un punto a otro en la ciudad de los canales.

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En las interminables colas de las paradas más frecuentadas, habrá dos filas diferenciadas: una para los oriundos y otra para forasteros. Además quienes cuenten con certificado de residencia tendrán derecho a adquirir la llamada Venezia Unica Oro, con la que el trayecto les saldrá por 1,50 euros, frente a los 7,50 que paga actualmente todo hijo de vecino.

La medida entrará en vigor a partir del próximo junio, cuando la temporada de cruceros comienza su apogeo. En declaraciones al diario italiano La Repubblica, el alcalde, Luigi Brugnaro, señaló que se trata de un modo “de salvar la ciudad y convertirla en más habitable”.

Pese a que el primer edil gobierna gracias al apoyo de la Liga Norte, en este caso no se trata de una de las medidas discriminatorias que preconiza este partido. No es ninguna broma que en una urbe de unos 350.000 habitantes, contando las islas circundantes, el año pasado llegaran 33,5 millones de visitantes, que pasan de media algo más de dos noches.

Esto significa que cada día desfilan por la capital del Véneto 100.000 personas extra. Aunque se trata de una media irreal, ya que la mayoría de los turistas se concentran en verano.

Son de sobra conocidos los estudios que sostienen que Venecia se hunde. Según el último informe realizado por el Instituto de Oceanografía de California, unos 2 milímetros al año.

No es sólo que haya que abrirse paso entre la multitud y sus maletas con ruedas para avanzar por las estrechas calles que colindan con los canales o que con la acumulación de gente a más de 30 grados el encanto de sus aguas se convierta en hedor. Los expertos más agoreros pronostican que de seguir a este ritmo la ciudad puede acabar sumergida antes de que acabe el siglo.

Para evitar que la plaza San Marco y el resto de sus inimitables encantos se conviertan en una moderna Atlántida, en los últimos años se han multiplicado los grupos que piden que se prohíba el paso de los cruceros a Laguna, desde donde los pasajeros desembarcan directamente en el centro histórico.

En la última gran protesta, hace sólo un mes, las reivindicaciones fueron incluso más allá. Porque se sumaron los activistas No-Tav, un colectivo que rechaza con modos poco cívicos la construcción de un tren de alta velocidad entre Turín y Lyon.

Coincidiendo con la recepción del primer ministro italiano, Matteo Renzi, al presidente francés, François Hollande, decenas de manifestantes se enfrentaron a palos con la policía a bordo de lanchas. De haber sido todos venecianos, al menos ahora hubieran tenido prioridad a la hora de hacerse con las embarcaciones.