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ES TEQUISISTLÁN, ÚNICO EN EXPLOTACIÓN DE ÓNIX


Redactado por: adriana bravo
abril 19, 2016 , a las 1:09 am

Magdalena Tequisitlán, Tehuantepec, Oax.- Comuneros de la localidad de Magdalena Tequisistlán, desde hace más de 60 años explotan las canteras de la piedra ónix, ese lugar es una de las últimas riquezas naturales que existe en México y que a pesar de no contar con apoyos gubernamentales, persiste como generadora de empleos.

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Sus 16 integrantes comuneros y otros más vecinos de la localidad, inician su jornada laboral desde las 06:00 horas y concluyen a las 14:00 horas.

Durante ese tiempo explotan el material, el cual anteriormente se exportaba a países de Europa, principalmente a Italia, esa fue prácticamente su época de oro; hoy en día, tristemente, sólo trabajan para los diferentes municipios del Istmo de Tehuantepec.

La empresa comunal de mármol y ónix llamada “Primo Tapia” es la única que ofrece empleo a los habitantes del lugar que se ubica a 200 kilómetros de la capital oaxaqueña, en el que aún se conserva la lengua materna chontal y concentra a unos 6 mil habitantes, según el censo de INEGI 2015.

Magdalena Tequisistlán, es actualmente la única localidad de todo México que extrae este mineral porque todavía en la parte sur se localizan cantidades de canteras que todavía no son exploradas.

Según cálculos realizados por UAM en 1984, estimaron 5 millones de metros cúbicos del material, en el mismo estudio se determinó que también cuenta con depósitos de grava y arena del río.

En la parte sur de la localidad existe un sitio denominado Pelquis 1,2 y 3 el cual contiene mucho ónix, sin embargo, los comuneros señalan que la falta de herramientas y maquinaria de mejor calidad los han frenado.

Asimismo, argumentan que las autoridades municipales, estatales y federales se han mostrado apáticas con el sector porque no hay apoyos para que ellos puedan continuar con la explotación.

Maquinaria obsoleta

Al llegar a las instalaciones de la empresa es imposible no ver lo desgastadas y obsoletas de las máquinas, las cuales, fueron adquiridas en los años sesentas por inversionistas extranjeros, quienes quedaron fascinados de la riqueza natural del lugar.

Las cortadoras, afiladoras y compresoras fueron traídas desde los Estados Unidos por los empresarios gringos, quienes, con la anuencia de los comuneros formaron “Metales del País y Libertad Mármol y Ónix”, con el paso de los años, únicamente sobrevivió la segunda y quedó bajo la administración de los comuneros.

“Libertad Mármol y Ónix” se nutre con el trabajo de 16 empleados, entre ellos Jorge Orozco Alavez, de 71 años de edad; con 59 años de experiencia en la extracción y explotación del mineral, actualmente es quien lleva las riendas del negocio comunitario.

“En los años setenta, cuando los estadounidenses se fueron, formamos la comuna y con el apoyo de todos le pagamos y nos dejaron todo esto y ahora es la única empresa que tenemos, no somos muchos, pero los que les gusta trabajar, aquí están, nosotros nos administramos y le surtimos a los clientes del Istmo de Tehuantepec”, expresó.

En la empresa, los trabajadores realizan pedidos de loza que se utilizan para piso y recubrimiento de casas y oficinas, asimismo, artesanías con las que han podido subsistir.

“Aquí vendemos lozas de 30 por 30 centímetros, tenemos pedidos semanales, principalmente de Juchitán y Tehuantepec, otras veces nos visitan de la Costa oaxaqueña, hace algunos años el entonces gobernador Víctor Bravo Ahuja quiso instalar el corredor marmolero con otros pueblos como Mixtequilla e Ixtaltepec, pero quedó en palabras y nunca se concretó, ahora sobrevivimos con las ventas, no queda de otra”, refirió.

Con orgullo reconoció que sólo en su pueblo natal existe ónix. “Anteriormente en Puebla, Zacatecas y en el poblado de Etla, en Oaxaca estaba invadido de este material, actualmente sólo nosotros tenemos la fortuna de sobrevivir con la explotación del ónix, el cual apreciamos, porque es el sello que nos caracteriza”.

Para que la empresa funcione, los comuneros le han apostado a las cuentas claras, por lo que uno de ellos está encargado de la administración y tres del comité de vigilancia.

Mantienen esperanzas

Felipe de Jesús Villalobos Ovando, administrador, resaltó que el trabajo del ónix es noble, por lo que a su llegada, el año pasado se fijó una meta de hacer de la empresa un proyecto productivo y lo ha logrado.

“Antes vendíamos 16 o 18 metros cuadrados a la semana, ahora estamos duplicando y nuestra meta es producir para el mercado nacional, a parte del ónix, también trabajamos con el mármol negro, el cual adquirimos por fuera”.

El administrador, quien también es comunero expresó que su meta para este año es cambiar el transformador de energía eléctrica, el cual data de los orígenes de la marmolera y ocasiona la generación de un alto consumo de energía eléctrica.

Explicó que las labores que hacen dentro de la empresa comunal es un trabajo detallado y que requiere de mucha creatividad.

“La piedra viene en bruto y en diversos colores (verde, café o blanco), y aquí la refinamos con las cortadoras y afiladoras, hasta dejarlas para piso o recubrimientos, las sobras se trituran y se hacen marmolerías para dar detalles, todo lo aprovechamos e inclusive hasta hacemos artesanías”, dijo.

A pesar de que las maquinarias son obsoletas, Felipe de Jesús está contento, su meta de administrar un año está por cumplirse, logró su objetivo de la doble producción, sin embargo, su mayor anhelo es obtener un transformador que no genere mucha energía eléctrica para que las ganancias sean mayores.

“Todo lo que se invierte y se gasta es a partes iguales, nuestro sueño es exportar y vender como antes, entre 200 y 300 metros de ónix en loza a la semana, sabemos que lo lograremos, somos un gran equipo”, finalizó.