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LA BRILLANTE HERENCIA DE DOÑA ROSA


Redactado por: adriana bravo
abril 8, 2016 , a las 3:14 am

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San Bartolo Coyotepec, Oax.- La imagen de doña Rosa Real de Nieto sigue vigente. Las fotografías a blanco y negro de su trabajo con el barro negro dan cuenta de la tradición de esta familia por transformar la tierra en preciosas obras de arte.

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Actualmente, Fernando Nieto Castillo es el encargado de continuar con el legado de su abuela, doña Rosa, quien en 1950 innovó con el brillo en las piezas de barro negro.

Tercera generación de artesanos

Desde su taller en San Bartolo Coyotepec, Fernando elabora delicadas y caprichosas figuras; sus manos tallan con respeto cada una de las piezas. Su responsabilidad es grande. La imagen de su abuela trabajando las piezas o sentada por largas horas en el suelo dándole forma al barro, es una constante.
Con el paso de los años, la tercera generación de herederos de la precursora del brillo en el barro negro, ha ganado su propia fama trabajando con esfuerzos propios para seguir recreando su imaginario. En 2015 diseñaron y elaboraron la insignia que la Proveedora Escolar y el Fondo Ventura entregaron a las empresas comprometidas con el fomento a la lectura, distintivo único en su tipo en el país.
Rodeado de imágenes captadas por las lentes de los fotógrafos y turistas que visitaron a doña Rosa, reconoce que “ser artesano del barro es una gran tradición, pero que representa un sacrificio, pues la mejor temporada para la venta de artesanías es en vacaciones, por lo que el taller y la tienda no se pueden quedar solos”.

Delicada labor

Aún con la práctica y el perfeccionamiento de sus técnicas, comenta que “aunque el barro es muy noble para su venta, es un material que requiere de mucha delicadeza para su manejo”.
A la hora de cocer las piezas se tiene que tener mucho cuidado y concentración, de lo contrario una pieza que tardó hasta más de un mes en su elaboración, se pierde en segundos.

Víctimas del regateo

Ni la fama de doña Rosa se salva del regateo en los precios de los visitantes, quienes al pedir una reducción en el costo de las piezas, están reflejando la falta de aprecio al trabajo de los artesanos.
“Sé cuánto tiempo y dedicación lleva elaborar una vasija. Respeto el esfuerzo de aquellos que trabajan con barro rojo o verde. Por eso, resulta molesto que las personas se pongan a regatear con el precio de las piezas”, señala.
-¿Quiénes regatean más, los turistas locales, nacionales o extranjeros?
-Los locales y se justifican con pedir menor precio por ser del mismo lugar de origen de los artesanos.
Nieto Castillo puntualiza que pagar lo justo por las diferentes artesanías que se elaboran en Oaxaca, es sinónimo del reconocimiento por el trabajo de hombres y mujeres.
“En la artesanía no se debería de regatear. Me he topado con gente que es local, que viene con grupos de turistas que quieren que rebajemos nuestros precios, pero realmente pedimos un precio justo por nuestro trabajo”, precisó.

Epicentro de talento

Visitar el taller de alfarería Doña Rosa es como si te subieras a una máquina del tiempo. Desde el acceso, un horno antiguo de tierra recibe a los visitantes; sin embargo, nadie puede ver el proceso de cocción de las piezas; incluso las mismas autoridades municipales, entre sus reglas impiden que los talleres del pueblo revelen sus técnicas de trabajo.
“No es que seamos celosos del trabajo, pero hay respeto por lo que hacemos y hoy en día es muy fácil que cualquier persona copie las técnicas”, explicó Felipe Nieto.
Continuando con el recorrido en el taller podemos observar un altar en honor a la mujer que le dio fama a las piezas de barro negro.
Un busto en barro  con el rostro de doña Rosa se encuentra fijo, como observando todo lo que ocurre en su taller. Atrás de él, un muro lleno de recuerdos e historias. Fotografías de ella y su esposo cuelgan en la pared, también hay de su hijo, el heredero de la segunda generación de artesanos del barro negro y de las personalidades que han visitado este espacio de trabajo. Embajadores, ex presidentes del país, conductores de televisión y hasta Luis Miguel recorrieron este espacio.
Además, las piezas de este taller también llegaron a las manos del Papa Juan Pablo Segundo, quién en su última visita a México recibió un cántaro de gran tamaño elaborado por el hijo de doña Rosa, Valente Nieto Real.

Heredar la tradición

La cuarta generación de la familia de doña Rosa está conformada por los sobrinos de Fernando, quienes poco a poco se han ido interesando en el trabajo que se realiza en el taller.
Fernando Nieto reconoce que la modernidad se ha convertido en el principal obstáculo para despertar el interés de los jóvenes para preservar las tradiciones.

Brillo mágico

En la década de los 50, doña Rosa descubrió que podía cambiar el color y el brillo de las piezas, haciendo algunas variantes en cómo se maneja la pieza de arcilla. Justo antes de que la pieza de arcilla esté totalmente seca, se pule con una piedra de cuarzo para comprimir la superficie. Se cuece a una temperatura ligeramente inferior a la que se someten las piezas tradicionales. Después de la cocción, de la pieza emerge un negro brillante en lugar de un gris opaco.