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SER PARTERA, OFICIO EN EXTINCIÓN


Redactado por: adriana bravo
junio 21, 2016 , a las 1:26 am

Tlaxiaco, Oax.- Las parteras están desapareciendo desde hace cinco años en la región Mixteca, luego de que esta práctica de la medicina indígena tradicional ha sido satanizada por los médicos de bata blanca, el último parto practicado con éxito fue hace 5 años, pero fue discriminado y prohibido, así lo da a conocer, Juana Chávez Santiago, partera de la Organización Clínica de la Medicina Indígena Tradicional de la Mixteca Alta de Tlaxiaco, (OMIMA).

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“Antes, para cortar el cordón umbilical se hacía en la comunidad de San Pedro el Alto con una cañuela de milpa, ésta se conservaba en un bote de alcohol al igual que el hilo con que se amarraba después del corte”, menciona la practicante de medicina tradicional.

La partera da a conocer que su oficio se ha ido perdiendo, porque los médicos la regañan cuando ella es capacitada en el Seguro Social, le dicen que no es higiénico que ella lo haga, además, que si se muere un bebé o la mamá podría ir a la cárcel.

Chávez Santiago señala que antes, cuando atendía partos “nadie moría, porque se le tomaba el pulso a la madre y al niño, se le preparaba con un té y algunos consejos, además de que el marido tenía que ayudar a su mujer a sostenerse ante el esfuerzo que ella hacía, muchas veces de rodillas o acostada”.

Hace tres años, atendió a una señora de San Martín Huamelulpan, “pero los médicos de universidad son celosos, porque a la hora de sacar su tarjeta de vacunación y otros documentos de los niños, se enteraron de que yo las había atendido y arremetieron contra ella, la regañaron en el Seguro Social”, y a la partera le dijeron que ya no atendiera partos porque no cuenta con los espacios de higiene, además, si se muere alguien se podría meter en problemas.

La partera Juana Chávez Santiago menciona que nada más en su comunidad, en San Pedro Ñumi, logró que 200 mujeres tuvieran a sus hijos de manera normal, además de otras personas de poblaciones vecinas que llegaban a solicitar sus servicios, entre ellas Santa Rosa, San Juan Ñumi, Monte Negro, San Antonio Nduaxico, Río Centro y en total atendió más de 500 partos.

Comenta que al realizar este oficio nunca se le murió una mujer o un niño, al contrario, en su comunidad es respetada, porque antes, en las poblaciones indígenas de la Mixteca, un médico tradicional estaba al servicio, no había preocupación de pago monetario y si lo existía, no era exigido como hoy en nuestros días.

Desde que el seguro social o el sector salud involucró a los médicos indígenas tradicionales para capacitarlos e integrarlos a su equipo, son denigrados en este oficio, ya que les ponen muchas trabas y les crean el miedo a los médicos tradicionales, además, los llenan de normas y reglamentos en lo que se refiere a la salud.

“Como partera, hoy solamente se puede acomodar al bebe cuando viene de lado o atravesado, pero ya no atendemos los partos, porque en nuestros días lo han prohibido mediante las barreras que han creado desde la medicina de los médicos de la bata blanca”, dice Juana.

“Ya no quieren que las parteras atiendan los partos en sus comunidades, porque dicen que es antihigiénico, después de que toda la población tenía a sus hijos en esta forma y no había tantos muertos, a las mujeres no les abríamos la panza.”

Desde los 13 años a los 72, sigue curando, ya no es partera, por una política que implementaron los que tienen el poder, pero también hace otros oficios de la medicina indígena tradicional como, sobadas a las personas que tienen dolor de espalda, en los pies o cuando está inflamado el estómago o en las mujeres cuando tienen caída de matriz, las ayuda.