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UNA PROMESA INALTERABLE


Redactado por: adriana bravo
abril 6, 2016 , a las 5:01 am

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Oaxaca, Oax.- A 16 años de iniciado el siglo 21 la sociedad red ha impuesto una de sus premisas fundamentales: el individuo recibirá cada minuto una cantidad de información mayor a la que ha recibido en cualquier otra etapa de la historia.

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Esta cantidad de información implica que cada individuo tome cada día, cada hora, múltiples decisiones que definen el curso de su vida: a las decisiones que ha tomado durante siglos (qué comer, qué ropa usar, dónde vivir, a qué profesión u oficio dedicarse, qué tipo de relaciones personales mantener), al individuo se le han sumado un sinfín de decisiones vinculadas con productos de consumo, tecnología, medios de comunicación, salud, educación, cuidado personal… además de elegir qué tipo de champú usar, debe elegir cuál es la mejor opción laboral para su presente y futuro… además de elegir qué periódico se adecua mejor a sus intereses, debe decidir qué ruta tomar hacia el colegio de sus hijos y, por supuesto, qué vehículo es el más conveniente, si uno particular o el transporte público.

Cada una de estas elecciones requiere, paradójicamente, una cantidad de información adicional a la que originó la necesidad: es mejor un seguro de salud privado o el sistema público, qué beneficios me otorga cada uno, cuál es más eficaz, cuál cuenta con los mejores especialistas en cada área, cuánto impacta cada opción mi salario, qué tan frecuentemente voy a usarlo, cuál cuenta con mejor tecnología. Para responder cada pregunta, tanto el champú, como el automóvil y el seguro médico se ofertarán ante ti como la mejor opción, el champú te prometerá un cabello más sedoso y brillante, el automóvil la mejor relación entre kilómetros recorridos y gasto de gasolina, el seguro médico atención inmediata en todo el país; las promesas lamentablemente no son garantía o solamente son ciertas a medias. Todas las ofertas pueden ser incompletas, los beneficios pueden llegar y aun así no ser lo esperado.

La elección, a pesar de la información cuidadosamente obtenida, puede ser errónea. No obstante, ante todas esas ofertas, esa ingente multiplicidad de elecciones y de información, hay opciones que son infalibles, por ejemplo, la realización de actividad física (el concepto es errado, porque incluso teclear este artículo requiere de una ‘actividad física’ aun mínima), la realización de algún tipo de ejercicio físico.

La promesa es grande y tiene una alta probabilidad de cumplirse: la realización de algún tipo de ejercicio prolongará tu vida y mejorará tu presente, una verdad inalterable y sencilla de comprobar. No necesitas los zapatos para correr más caros ni el gimnasio más lujoso, no necesitas un entrenador especializado, al contrario, el ejercicio físico es congruente con una vida simple, de decisiones simples que requieren más que otra cosa voluntad.

Tienes unos tenis, puedes salir a correr (aunque puedes hacerlo incluso sin ellos, como el etiope Abebe Bikila, quien ganó la medalla de oro de maratón en las Olimpiadas de Roma 1960 con los pies descalzos), tienes una bici, puedes salir a andar con ella, incluso en la ciudad de Oaxaca empieza a haber pequeños gimnasios públicos y recientemente fue inaugurado el Centro de Recreación y Acondicionamiento Deportivo Venustiano Carranza, que aunque no es gratuito, tiene un bajo costo.

¿Debes hacer una elección más? Ésta es sencilla, media hora de ejercicio seis días a la semana, sin importar el tipo y la intensidad, reduce el riesgo de muerte por cualquier causa en un 40 por ciento, casi como dejar de fumar.